febrero 18, 2018

No todos tuvieron Nochebuena

Por Genris García

Carmen Valentín sacó un momento para cenar con una sopa de pollo en la entrada de la emergencia del hospital Ney Arias Lora. (Fotos: Genris García)SANTO DOMINGO NORTE.- Carmen Valentín tuvo que cambiar la tradicional cena de Nochebuena por una sopa de pollo acompañada de arroz blanco que comió a sola sentada en el concreto frio próximo a la entrada de las salas de emergencias del Hospital Traumatológico Ney Arías Lora, de este municipio.

Ella, como muchas madres, padres, hermanos o amigos vieron tronchadas sus aspiraciones de tener una Nochebuena y cenar en familia a causa de un accidente de motocicleta de uno de sus hijos.

El caso de la señora Valentín, residente en el populoso sector de Cristo Rey no es único, en las salas de urgencias del centro asistencial llegaban personas de todas partes con traumatismos que no dejaban descansar a los médicos, enfermeras y personal de apoyo. Ellos tampoco cenaron en casa con los suyos.

Un paciente es sacado del hospitalValentín se levantó temprano este miércoles para terminar de comprar lo que le faltaba para la Cena de Navidad, y ya estaba adelantado el pastelón de plátano maduro, cuando recibió una llamada de que su hijo Adrian Alberto Ramírez Valentín, de 23 años, estaba en el Hospital Ney Arias Lora luego de chocar su motocicleta con otro motociclista cuando se dirigía al colmado dónde sirve como delivery.

Dijo que su hijo fue trasladado al hospital por personal del Sistema Nacional de Emergencias 911 que lo recogió del pavimento.

Contó que su hijo sufrió la mayoría de los golpes en la cabeza, ya que no le gusta usar el casco protector, aunque siempre se lo pedía.

“Lo dejé todo sobre la mesa y vine corriendo en un motor al hospital”, dijo mientras se llevaba a la boca una cucharada de sopa.

Estaba sola, sentada en el piso frío y confiada en que su hijo se recuperará de los fuertes golpes que tiene en la cabeza.

Detrás quedaron sus otros dos hijos que tuvieron como almuerzo el pastelón de plátano maduro que empezó a preparar temprano y que dejó a media al recibir la fatídica llamada de que su hijo se había accidentado.

Así estaba la emergencia del Ney Arias Lora a la hora de la cena en muchas casasDesde ese momento supo que sobre la mesa de su casa no habría esa noche lechón asado, pollo al carbón, moro de guandules, ensalada rusa, pasteles en hojas, pastelitos, trozos de teleras, acompañado de algunas cervezas, unas copas de vinos o un trago de ron.

Carmen y sus hijos tampoco pudieron disfrutar de las manzanas, uvas, coquitos,  almendras y los dulces de colores que endulzan la Navidad a los dominicanos. Todo eso lo tuvo que cambiar por una sopa de pollo que le llevó otra de sus hijas.

Lamentó que el otro joven que chocó con su hijo falleció, según le informaron. Ella no lo conoce, pero comparte el dolor que tiene esa familia la noche en que todos buscan un espacio en la mesa para cenar.

La doctora Aybar, quien estaba al frente de la Emergencia dijo a VIGILANTEINFORMATIVO.COM que la mayoría de las urgencias atendidas eran de motociclistas que llegaban en su mayoría con golpes en las cabezas por el no uso de cascos protectores, así como con fracturas en las extremidades inferiores y superiores. No faltaban las laceraciones provocadas al rodar por el pavimento.

Aybar, como todo el personal médico del Hospital Ney Arias Lora se pasaron la noche en que debieron cenar con sus familias de cama en cama, escuchando quejidos, suturando heridas, mientras los casos mayores lo enviaban a las salas de cirugías, dónde un personal especializado lo esperaba para darle continuidad a la obra iniciada en Emergencias.

Otro que pasó la noche bien adolorido y tendido en una camilla de sábanas blancas fue Juan Emiliano, de unos 50 años, residente en Guaricanos, quien en medio de la borrachera sufrió una caída y se golpeó la cabeza.

A su lado una mujer lo acompañaba con los estudios de radiografía en las manos, pero Juan se quejaba del dolor y gritaba todo tipo de insultos  contra los médicos.

Sopa y arroz blanco en Nochebuena“Si me quieren dejar morir; dejen que me muera… pero yo quiero vivir 80 años. Yo soy leonelista (en alusión al expresidente Leonel Fernández). Ojalá que no gane para que sufran lo que viene”, decía, mientras la mujer trataba de tranquilizarlo.

En otra camilla, una enfermera lavaba la herida de machete que tenía una mujer en su brazo derecho propinada por otra celosa.

En eso llegaron con Wilfredo de los Santos Matos, otro motociclista quien sufrió otro accidente en la autopista Las Américas. Estaba cubierto por una sábana ensangrentada y con muchos golpes en la cabeza.

En una sala que normalmente no es para atender pacientes de traumas el doctor Carlos Fricá examinabas las heridas en la pierna izquierdas de una jovencita de 15 años que alegadamente sufrió al caerse una botella de cerveza mientras compartía con un grupo de amigos.

Fricá dijo que las emergencias estaban trabajando a toda capacidad, ya que el hospital se ha convertido en un centro de referencia nacional.

Aquí estaban llegando todo tipo de accidentes y riñas, en su mayoría provocados por la ingesta de alcohol en demasía.

La mayor afluencia de paciente lo provoca el cierre por reconstrucción de los hospitales Darío Contreras y Luis Eduardo Aybar.

Un paciente falleció víctima de un infarto al corazón, pero el médico no quiso revelar su nombre ya que eso corresponde a otro departamento del hospital.

Así transcurrió la noche en las salas de emergencias del Hospital Ney Arias Lora, dónde las ambulancias del 911 iban y venían, mientras otros eran llevados a toda carrera en vehículos particulares, incluyendo camionetas “plantaneras” o motocicletas que eran lo primero que encontraban para llevar los afectados por accidentes de tránsito, hogareños o riñas en la Nochebuena.

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