La Pastoral y Los Tres

Narciso Isa conde
¡Que se despliegue la solidaridad con Alicia Ortega y el Grupo SIN!

Por Narciso Isa Conde

Tres presidentes: Hipólito, Leonel y Danilo, y tres partidos: el PLD y los dos que salieron del PRD (PRD y PRM). Y el PRSC, dividido en dos y fungiendo de maestro de los tres. A ellos no les caben más casos de híper-corrupción: RENOVE, PEPE-CART, BANINTER, ANTENA LATINA-BONETTI-FANTASMA, SUN LAND, GLP-COMBUSTIBLES, MAFIA IMPORTADORA, OISOE, CEA, CORDE-TRES BRAZOS, SANSOUCI-VICINI, ESCANERS-JCE, OBEBRECH-PUNTA CATALINA, FALCONDO, BARRICK, METRO-DIANDINO, EDIFICIO EDESUR…

Híper-corrupción y políticas empobrecedoras, compartidas o protegidas por el CONEP, Confederación Patronal, Cámara Americana y Cámara Minera. También por conocidos jerarcas católicos.

No hay institución del Estado que no sea asiento de mafias políticas, empresariales, policiales y militares; ni partidos gobernantes, presidentes, jefes policiales, que en las últimas décadas puedan ser liberados de culpas en la degradación acumulada y los sufrimientos padecidos por el pueblo.

Entonces, los Obispos se despachan con su Pastoral de enero-2018 y en ella insisten en cultivar la espiritualidad, además, de la necesidad de reconocer los males que atañen a la sociedad dominicana, señalando que “estas estructuras incluyen la violencia social e intrafamiliar, los feminicidios, los abusos a menores, el tráfico de seres humanos, drogas y armas, la corrupción, la impunidad, la manipulación en la administración de la justicia, la equidad en la distribución de los bienes, la carencia de la solidaridad y todas las demás degradaciones sistemáticas de la vida o en contra de la dignidad humana”.

Hechos incontrovertibles, datos de una trágica realidad inocultable. Pero sin mencionar responsables, ni establecer culpas. Sin proponer cambios sustanciales o soluciones de fondo. Eso queda oculto en su retórica descriptiva, aunque esté a la vista. Silente en sus palabras, aunque el ruido sea infernal. Miedo a señalar evidentes responsables. Conformidad con reconocer ciertos males y más nada.

Nada sobre ponerle fin al sistema de corrupción, impunidad, explotación, discriminaciones y dominación violencia. Nada de desplazar el poder mafioso. Silencio sobre la dictadura morada y los delitos impunes cometidos por sus beneficiarios. Ningún reclamo de cárcel y devolución de bienes robados. Ninguna condena a la depredación minera. Cero solidaridad para con los encadenados de Barrick.

En fin, su singular preferencia por los pobres se proclama al compás de sus intimas relaciones y complicidades con la lumpen partidocracia y la lumpen burguesía. Escasean prelados católicos que se la juegan por los de abajo. Se siente la ausencia de honrosas excepciones como Monseñor Camilo, aunque existen conocidos/as curitas y monjitas dedicadas a defender al pueblo humilde y su Casa Común: Quisqueya.

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