Un largo camino

Manuel Hernández Villeta
La prepotencia del embajador

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

El camino se retoma. Luego de esas largas vacaciones de Semana Santa todo sigue igual, y hay que ver como se descongela el mundo político dominicano. Los cuatro principales partidos políticos al borde de la fragua de las definiciones, con sus rasgos de fragmentación muy acentuados y pocas esperanzas de dialogo.

Los dirigentes no buscaron tregua, no firmaron documentos, pero la predica partidaria se esfumó en la Semana Santa. Los políticos evitaron el tener que dar facilidades a sus seguidores, que deseaban veranear durante cuatro días.

Por años la tregua era una exigencia que nunca se cumplía. Todos salían a realizar partidismo, y en los medios señalaban que apoyaban una tregua general. Ahora contados hablaron en firme de tregua, y la misma no se dio, porque no era un tema en el tapete, sino que nadie levantó banderas en las playas y carreteras.

Al parecer los problemas internos son determinantes. Cada dirigente de importancia tiene que poner su agenda al día y ver cuál va a ser su futuro. Nadie tiene nada en claro. Los llamados partidos mayoritarios en la praxis beben el trago amargo del fraccionamiento, pero han sabido mantener pegados los pedazos de su frágil cristal social.

Hay una fecha fatídica, que sería al momento de escoger candidato a la presidencia de la República. Aquí poco importan diputados, senadores, síndicos y regidores. Todo está centrado en el candidato presidencial, sea propio o mediante alianza. De hecho ni el Revolucionario Dominicano, ni el Reformista Social Cristiano tienen fuerzas para presentar un candidato propio, y su lucha es por lograr una buena tajada, en una alianza salvadora.

El sistema político dominicano carece de fortaleza, se ha ido debilitando con el correr de los años, y hoy como ayer las tendencias tienen más fuerzas que los grupos primigenios. La lucha por el poder comienza a lo interior de los partidos, y es allí donde se va decidir el futuro de esas agrupaciones.

El pueblo, frente a las ambiciones de los dirigentes, no pasa de ser un ente bueno para votar el día de los comicios y luego olvidarse de él. Ha ido aumentando la abstención electoral, porque hay cada vez más dominicanos que pierden la fe en los partidos del sistema. Pero tampoco hay generación emergente. Los jóvenes de hoy, son manejados por los viejos robles de todos los partidos.

Es necesario que florezca la generación de relevo, con fuerzas reales, con nuevas ideas, con un programa de gobierno real y efectivo. Que busquen soluciones a los males generales que tiene la sociedad dominicano, y que logren dar un salto al futuro, sin estar prisioneros en el círculo asfixiante de los que por años han vivido de la política, sin plantear soluciones factibles a los grandes males de la sociedad de hoy. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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