No quiere dar más patas
| COMO LIBORIO, LUIS DÍAS NO HA MUERTO NÁ |
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| Miércoles, 09 de Diciembre de 2009 02:48 |
Seguirá bailando en las calles, con el guardia del arsenal y la resistencia de Mamá TingóPor Genris García Texto y fotos
Muchos esperaron por horas la exposición de sus restos en la capilla “A” de la Funeraria Blandino, de la avenida Abraham Lincoln y cuando pasadas las 6:00 de la tarde, cuando un cielo gris despedía el día, entraron todos juntos a llorar al hombre que tantas veces los hizo cantar. Muchos llegaron y partieron, pero prometieron volver para no dejar ir al hombre que todos llaman El Terror, que no le transmitia miedo a nadie sobre el escenario o fuera. Maridalia Hernández llegó y se dejó caer en la alfombra para consolar a Patricia Pereyra que no dejaba de llorar en el asiento más cercano al féretro y allí definió a Luis Días como “un icono cultural del país”, amigo de amigos que no sabe porque se le llamaba El Terror porque era muy tierno y leal con sus amigos. “Era lo opuesto a lo m Asegura que no era uno de los referentes musicales más importantes de la República Dominicana. Era el referente mismo, el pionero de nuestra generación. “Perdimos un grande y se cerró una escuela”, proclamó el cantautor Manuel Jiménez. Sonia Silvestre dijo “la República Dominicana perdió su ángel guardián” y destacó que Días fue el artífice de la fusión de la música raíz dominicana con la música contemporánea. Para ella , era el padre de todos los grupos de rock dominicanos y el responsable de una nueva armonía y una nueva lírica en el merengue y la bachata dominicana. Consideró que en uno de los artistas dominicanos dónde más se siente la influencia de Luis Días, es en Juan Luis Guerra. Pavel Núñez tiene el honor de ser el último que compartió escenario con Luis Días el pasado miércoles en Casa de Teatro. Lo definió como el antropólogo musical dominicano que entrampó una generación con otra. Duluc, amigo inseparable de El Terror llegó transformado por el dolor a la funeraria y entró a la capilla a las 7:25 de la noche, allí se abrazó como niño desamparado de Patricia Pereyra y Soraya Aracena para llorar al amigo que se va.
Cuando los impulsos del corazón lo permitieron y volvió el artista, regresó como lo habría hecho El Terror, con el tambor en las manos y junto a otros interpretó una salve y otros géneros de esos que le gustaban al compañero. Recordó que seguía su música hasta que el paso de los años los unió para sólo separarse con la muerte. Le agradece que le enseñara a componer y le ayudara en la música que ya sabía. “Pienso que hemos perdido al mejor compositor de todos los tiempos en la República Dominicana, con la más amplia calidad que requiere la música criolla”, apuntó. Iván Cruz, Benito para muchos, es un músico no vidente. Cuando el bullicio bajó, Iván se levantó de su asiento y marcando sus pasos con el bastón llegó frente al féretro que guardan los restos de su consejero y amigo. Le pasó las manos una y otra vez por la cabeza cana y recordó que era la primera vez que acariciaba a un muerto, y qué muerto. Eddy Germán tocó la maraca frente al amigo que partió y recordó el movimiento organizado por Luis Días con otros artistas para repudiar en 1992 la “celebraciones” del V Centenario del "Descubrimiento" de América y sus andanzas entre los libros de Emilio Tejada y su padre Emiliano Tejeda, quienes recogieron la mayoría de las palabras tainas. Luis se las aprendió de memoria y de ahí nació su composición “Areito”, así como se aprendió los mitos de Pané. Significó que fue un gestor de la cultura, independientemente de la música, también era un gran atleta y el corredor más atrevido que yo conociera, como se puede ver en su casa llena de diplomas y medallas. Pero sobre todo, era un gran amigo, a quienes quería y protegía. Llamó a recordarlo como un prohombre de la cultura dominicana. El palero y servidor de misterio de Nigua, Máximo Gutiérrez,losdefinió como un maestro de la música popular, de la música dominicana. Recordó que Luis estuvo presente en los tiempos en que la juventud dominicana pensaba hacer la revolución y el cambio. Eran los días universitarios y pasó a mencionar los grupos por los que transitaron juntos. “Tu cuerpo está, tu espíritu sigue y tus elementos siguen funcionando en cada instante…”, dijo.
Dijo que Dios sabrá la función de cada cuerpo y la función de cada elemento, tu cuerpo se va, tu música se queda, tu espíritu está con nosotros, Luis, el tambor te llama, gritó fuerte y de inmediato golpeó los cueros con tantas fuerzas que espantó hasta los espíritus… Cristina Almonte, su última compañera sentimental, dijo que Luis era un niño, muy sutil, en especial con los necesitados. “Nunca tenía nada porque era muy caritativo y no se explica porque le decían El Terror”. Mientras que Delcida Lantigua, la madre de sus dos hijos, Francis y Mary, recuerda que ella y Luis se conocieron desde niños en su natal Maimón. Se casaron cuando ambos tenían 16 años y de su unión nacieron sus dos prendas. Lo recuerda como un hombre cariñoso, atento, inteligente, estudioso, humanitario, muy amoroso de sus hijos. Su hijo Francis, quien estudia lenguas modernas, lo definió como un gran hombre y un gran contribuidor del arte dominicano, luchador y un ser muy especial. Dijo que lo recordará siempre como un alguien que valoró la cultura y la hermandad entre todas las personas. Manuel Tejada, dijo que Luis no solo fue un folklorista, también fue uno de los grandes funcionadores de música y aunque lamentó su partida, dijo sentirse orgulloso de todas las horas que pasaron juntos trabajando y haciendo buena música. Entre los aportes hacer funciones ya que la música se vales de mezclar el rock can roll norteamericano e integrarlo a la música dominicana, en especial al merengue. Consideró que Luis estará por siempre en la historia musical dominicana. Además de sus dos hijos, su primera y su última esposa, allí estaba su hermano de sangre Antonio Portorreal y cientos de hermanos en la música que llegaban con los ojos lluviosos como el cielo de media tarde de este martes. Su vieja guitarra con la imagen de Lenin y una escritura en ruso estaba colocada en su cabecera, en silencio, añorando aquellas manos que tantas veces movieron sus cuerdas hasta hacerla vibrar junto a quienes la escuchaban. El periodista Ramón Emilio Colombo se paseó silencioso entre los deudos y parece que le faltó un minuto para expresar sus sentimientos al ver al amigo en traje de partida.
Uno de esos entrañables amigos que tenía El Terror era José Luis, un hombre que dobló la curva de los 60 y al mirar a su amigo allí tendido se aferró al ataúd con tantas fuerzas que parecía que lo echaría abajo, lo acarició, lo abrazó, lo besó y lloró en su pecho como se llora a un padre o a una madre. Patricia Pereyra vino de Santiago y se posó como paloma blanca próxima a la cabecera de Luis, allí lo lloró profundamente, dijo, era mi hermano, a quien trató por más de 30 años, fue quien me enseñó lo que soy. El merenguero Ruby Pérez se quitó el sombrero al Mientras el largo de José Antonio Rodríguez subió las escalinatas entre abrazos y apretones de manos sin pronunciar palabras, entró, se sentó en el primer asiento y prefirió no hablar, no, por ahora no. Roldán, a quien cientos de veces lo vi abrazar a Luis Días y llevarlo de las manos al escenario, contó que el cuerpo estará expuesto en la funeraria Blandino hasta el próximo viernes cuando será sepultado en el Cementerio Cristo Redentor. Dijo que será llevado a la Universidad Autónoma de Santo Domingo, a la Secretaria de Cultura, a Casa de Teatro y otros lugares dónde Luis Días dejó estampadas sus huellas de canto y arte. Roldán Mármol junto a otros artistas trataban de definir la noche de este martes todo el programa hasta llevarlo a su última morada. De lo que sí estamos seguro es que antes de que su cuerpo sea entregado a la tierra, Luis Días recibirá poesías, guitarras, tambores, cantos, salves, palos y merengue, como vivió, así partirá, bailando en las calles esta vez en hombros de sus amigos. |
| Última actualización el Miércoles, 09 de Diciembre de 2009 17:22 |
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SANTO DOMINGO.- Este martes quizás fue la primera vez que una guitarra guardó silencio al lado del Terror Luis Días, y que los cueros sonaron sin que sus manos los tocaran, pero como Liborio, Luis no ha muerto ná, estaba bailando en las calles, mientras los artistas, de todo género, lloraban la muerte de su cuerpo y exaltaban su legado a la música, la cultura y el arte dominicano.
iserable”.
Fue necesario sacarlo a la fuerza porque no resistía ver allí, postrado con la casaca que llevaba siempre y con una cara de tranquilidad que parecía dormido en una cama de madera acojinada.
Ocupó el último asiento de los bancos ubicados a la derecha de la capilla y en silencio parecía enjuagar sus lágrimas en sus ojos inertes y allí contó a
“Luis, en estos momentos te llamamos los que te conocimos, los que estuvimos junto contigo, los que es tuvimos pegados al cuero, tocando y sonando los tambores, con Dios y con la fuerza del tambor y con la música siempre adentro en nuestras entrañas".
Mientras José Oviedo Landestoy, El Gordo, bohemio de la izquierda llegó con su chacabana blanca, se detuvo frente al féretro y para no perderse ningún detalle se colocó los lentes que les devuelven la vista de los años 20.
llegar frente a Luis Días, y allí le reclamó que se fue debiéndole las letras de una canción para su próximo álbum. En su repertorio tiene dos de su autoría: Verte sin verte y Ella me vivia.






























