Sábado, 24 Junio 2017

Por Alberto Quezada

alberto quezada opinion ok
Aquí  se vive  hablando hasta la saciedad  de que todos  los ciudadanos y ciudadanas están en el deber de  cumplir y respetar  las leyes y la Constitución República  dizque con la finalidad de garantizar una convivencia pacífica y civilizada entre gobernantes y gobernados.

Llega hasta hastío la cantaleta  de  ciertos sectores y colectivos  de  diferentes litorales, empresariales, profesionales  o  sociales,  de proclamar a los cuatro vientos de que  constituye una necesidad imperiosa vivir bajo un régimen  institucional fuerte  basado en el cumplimiento y  respeto a las leyes y la  Constitución de la República .

Sin embargo, cuando se observa la dinámica social cotidiana en que se  desenvuelve la nación dominicana hay que  concluir que este anhelo de respeto, al parecer, para ciertos sectores no es más que una quimera o un aspiracional. A que vienen estas reflexiones? Veamos.

Un grupo de empleados,  jóvenes en su mayoría,  de empresas Call Center vienen denunciando  desde hace meses, abusos y violaciones  en sus lugares de trabajo que van desde descuentos por el tiempo que no están en el teléfono por ir al baño o por ir a almorzar, el incumplimiento de las normas de maternidad, maltrato verbal, despidos abusivos, acosos, variación en las entregas de las comisiones, violación a la Ley de Seguridad Social  y nadie dice nada. 

Otra de las situaciones  violatoria a la dignidad humana y el ordenamiento jurídico dominicano  que se vienen produciendo, según denuncia que reseñan los medios de comunicación,  es que un grupo de trabajadores que laboran como empacadores en grandes supermercados son maltratados por sus propietarios  ya que no poseen un “sueldo fijo y son despedido cada dos meses como si fueran basura”.  

Resulta inaceptable que en este país se estén tolerando barbaridades como estas  y  todo pase  como algo normal o como si hubiera una especie de resignación absurda a algo que viene  lacerando la vida institucional dominicana.

Como es posible aceptar,  los abusos, atropellos, violaciones a los derechos humanos y  a las leyes dominicanas de parte de empresas extranjeras y nacionales contra empleados y trabajadores criollos   y no se produce ninguna reacción de un organismo competente. ¡Es inaceptable este abuso contra los jóvenes!

El autor es periodista y magíster en derecho y relaciones internacionales. Reside en Santo Domingo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.