Lunes, 20 Noviembre 2017

Por  María Hernández

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Qué pena da la muerte de una persona, aunque no la conozcamos. Pero más lamentable y hasta desgarrador es cuando se trata de alguien para quien nos cansamos de pedir o clamar ayuda en distintas instancias del Estado Dominicano.

Este Estado tan corrompido e infuncional que no da chance a que aquellos que tan siquiera necesitan asistencia médica puedan llegar a ella.

Tal es el caso de Doña Iris, una mujer sesentona a quien la vida y la administración pública le negaron todo derecho a morir decentemente.

El caso nos llegó por comentario de un pariente cercano que conocía la triste situación por la que atravesaba esa infeliz mujer, sin ningún familiar más que su compañero, acabado y maltratado también por los años y la miseria.

Doña Iris sufrió un derrame cerebral que la dejó casi inválida.  Lograba pararse con la ayuda de vecinos pero como “al dedo malo todo se le pega” en uno de los tantos días que pasaba sola en su humilde  casita, se cayó y esto fue terrible para ella porque quedó postrada en una cama sin poder moverse.

Solo su viejito la cuidada asistido de almas caritativas de su sector que la limpiaban, bañaban y le daban algo de comer para que no muriera.

Al enterarnos de la situación hicimos gestiones en el DESPACHO DE LA PRIMERA DAMA, el CONSEJO NACIONAL PARA PERSONAS ENVEJECIENTES y SALUD PUBLICA.

Las mayúsculas no son accidentales, es para destacar que estas instituciones, llamadas a garantizar asistencia a personas como doña Iris, no hicieron nada por evitar que la muerte la encontrara sumida en total  hacinamiento en su humilde vivienda.

Cuántas veces conversamos con Kirsy   kingsley, en Comunicaciones del DESPACHO DE LA PRIMERA DAMA, con Sarah Matos, en el CONAPE y en SALUD PUBLICA fueron tan ¨diplomáticos¨ que ni siquiera los mensajes nos contestaron.

En el DESPACHO DE LA PRIMERA DAMA y el CONAPE aunque le enviamos videos y fotografías de Doña Iris, todo se quedó en “protocolo”, como me dijo Kirsy en una de las tantas veces que hablé con ella por teléfono.  Ahora sabemos que debían seguirlos esas instituciones para socorrer a una persona que solo de mirarla se percibía en compañía de la muerte.

Solo en la República Dominicana la salud, la vida de una persona está sujeta a protocolo y pasos burocráticos. Solo en la República Dominicana nos hartamos de celebrar el crecimiento económico que solo se ve en el Palacio Nacional porque en las calles la gente se cae a pedazo del hambre y solo en la República Dominicana una anciana muere por falta de asistencia médica, mientras el presidente Danilo Medina  proclama  que “desde el año 2012 hasta la fecha, un millón 72,400 dominicanos han salido de la pobreza y 480, 692 personas han superado la pobreza extrema”.

Es una lástima.  Doña Iris no estuvo incluida en esa cifra de los que superaron la extrema pobreza.  

Es así que estamos haciendo lo que nunca se ha hecho?

En paz descanse doña Iris, ojala donde esté no haya tanta discriminación y exclusión social.

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