Jueves, 14 Diciembre 2017

Por Francisco Luciano*

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Todo parece indicar que un influyente sector de poder, anda buscando desacreditar las instituciones que a fuerza de trabajo, esfuerzos y sacrificios ha logrado construir el magisterio dominicano en casi medio siglo de luchas y sueños y desde los cuales fomentan y sostienen principios de solidaridad, ayuda mutua y defensa del sector.

Los cuestionamientos a la Cooperativa Nacional de Maestros, Inc. (COOPNAMA) y a la Asociación Dominicana de Profesores, ADP, se producen a fuego cruzado en una conspiración que combina intereses de sectores empresariales, políticos gubernamentales e incluso de entidades de la sociedad civil, que tienen un objetivo común: construir la falsa imagen de que estas instituciones perjudican al maestro, cuando nunca ha sido ni podrá ser así.
El lanzamiento de honor, para que toda una batería se encuentre activada contra el magisterio y sus instituciones, fueron las acciones y denuncias del propio Ministro de Educación, quien abrogándose las facultades constitucionales del poder legislativo impuso regulaciones y se auto nomino administrador secuestrario en el uso que deben dar los maestros a sus salarios, al tiempo que presento estridentes denuncias dando cuenta de que había sacado de nómina a miles de maestros que según él cobraban sin trabajar, para después tener que aceptar en privado que más del 95% de estos corresponden a maestros que están prestando servicios en un lugar aunque aparecen en la nómina de otro, que otra parte de ellos se encuentran en licencia médicas o esperando que se les haga efectiva la jubilación, luego de haber cumplido con el tiempo de servicio requerido para tales fines.
El frente mediático tras el cual operan los beneficiarios de un desmembramiento de la principal institución de economía solidaria del país, la COOPANAMA, manipula las informaciones sugiriendo que dicha institución consume o maneja de dinero público, cuando lo cierto es que los recursos que recibe son por concepto de ahorros y compromisos contraídos por los maestros y maestras con dicha institución y que han sido ganados con el sudor de frente, al prestar un servicio, que como el de la docencia, engrandece la patria.
En su edición del 11 de Octubre 2017, el periódico El Día, título en su primera plana: “Descuentos superan presupuestos 14 ministerios. Coopnama recibe al mes RD$1,300 millones. Las retenciones hechas a los empleados de Educación representan el 20 por ciento de la nómina del sistema educativo” como vía para destacar un artículo incluido en su página 4, calzado bajo la firma de Estarlin Taveras, que más bien parece la exposición de un guion preparado como antesala para sostener ataques mayores a futuro. 
Al comparar el monto que percibe la Coopnama con el presupuesto de 14 Ministerios, se podría estar buscando que los lectores infieran que se trata de dinero publico asignado a la cooperativa, en detrimento de las instituciones enlistadas en el referido artículo, cuando lo cierto es que se trata de aportes y pagos que los maestros realizan voluntariamente, cuya fuente es de origen privado y que ha sido ganado honestamente, por lo que tiene mala leche la afirmación que dice: “Entre esos descuentos se encuentran deducciones a docentes que han contraído deudas superior al 90% de sus salarios, montos que religiosamente deben ser entregados por educación a la Coopnama”. Demostrando desconocer que existe una normativa legal que ordena a las instituciones publica y privadas a retener y entregar las retenciones de los servidores de dichas instituciones que así lo autoricen y que estas no establecen tope porcentual que limite dicho descuento.
Lo relevante seria destacar que el magisterio dominicano tiene la capacidad de realizar aportes y pagos por RD$1,300 millones mensuales, usando apenas el 20% de sus ingresos y que es loable que lo haga en una empresa de economía solidaria como la cooperativa, que es de su propiedad exclusiva donde ellos son los dueños y por tanto los únicos receptores del beneficio de sus servicios y del excedente de sus operaciones. 
Lo correcto sería felicitar la visión colectiva de los maestros al construir ese esfuerzo mutualista que le ha servido por más de 45 años de manera eficiente y solidaria, cuando en el pasado ninguna institución bancaria o de financiamiento reconocía a los maestros como sujeto de crédito, dado sus bajos ingresos, situación que los llevo a fundar su propio espacio para el ahorro y crédito, que tiene como expresión a la Coopnanma. 
Hoy, gracias a la importancia que la sociedad confiere de manera constitucional a labor de los docentes, debido en gran medida a sus luchas por vía de la Asociación Dominicana de Profesores, ADP, se ha elevado la inversión estatal en educación y aplicado una mejoría en los sueldos de los maestros, situación que ha dejado abierto el insaciable apetito de la boa bancaria, que aplicando las perversas practicas del modelo de negocio capitalista, ha encontrado “voluntarios” para detractar una institución, que pese a cualquier entuerto o distorsión en su gestión, es un instrumento idóneo que garantiza la participación de sus asociados donde ellos toman sus propias decisiones aplicando la democracia, al tiempo que contribuyen a incrementar el ahorro nacional mejorando la calidad de vida de ellos mismos, que a fin de cuentas son lo que tienen el poder para cambiar lo que sea necesario, en el seno de la cooperativa.
Ojalá la dirección de Coopnama, las fuerzas que en ella cohabitan y los propios asociados, tengan la madurez para entender a qué tipo de demonios se están enfrentando y tomen los correctivos necesarios, para convertir estas amenazas en oportunidades, mejorando el desempeño de la entidad, fortaleciendo su institucionalidad y bajando al mínimo rentable los precios de los productos y servicios que oferta, para que los socios sientan más el orgullo del que expresan por pertenecer a la misma.
*El autor es catedrático universitario y dirigente del PTD.

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