Jueves, 26 Marzo 2015
Yaque del Sur en Barahona

SANTO DOMINGO.- El 22 de marzo de cada año se conmemora mundialmente el Día del Agua, instituido hace dos décadas en Rio de Janeiro durante la Cumbre de la Tierra en el 1992.  23 años después de aquel día, la República Dominicana recibe el Día Mundial del Agua con importantes estudios que permiten concluir que el principal riesgo que enfrenta el país ante el cambio climático es la sequía -- es decir, la falta de agua dulce.

Uno de estos estudios de reciente publicación es el Plan de acción de la Evaluación de Necesidades Tecnológicas -ENT- para la adaptación en los sistemas hídrico (agua) y forestal y en el sector turismo", aborda detenidamente estos problemas y sus posibles soluciones.

“El rápido crecimiento económico y urbano han afectado la calidad ambiental y abusado de los recursos naturales en RD, particularmente en los recursos hídricos lo que  se manifiestan con una mala calidad del agua superficial, de los recursos hídricos subterráneos y del agua costera, resultado de la falta del manejo de aguas negras y los residuos industriales y agrícolas”, establece el estudio. 

Este informe elaborado por la fundación PLENITUD para el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARENA), y Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA) reafirma que el uso excesivo e ineficiente del agua, la contaminación industrial y doméstica, la variabilidad climática y los desastres ocasionados por eventos climáticos son causantes del aumento de la vulnerabilidad frente al recurso. 

"Varios son los factores que concurren a definir la vulnerabilidad al cambio climático y la variabilidad con relación a los recursos hídricos y en particular al agua para consumo humano en la RD, entre los cuales pueden mencionarse los altos porcentajes de población que no cuenta con acceso a suministro de agua potable dentro de la vivienda y las debilidades del sistema de acueductos, que no garantizan adecuados estándares de calidad, todo esto agudizado por la sequía que es cada vez más persistente y los problemas de estrés hídrico que ya se están presentando. La pérdida de calidad creciente de los cuerpos de agua dominicanos, la degradación de suelos, asociada con las prácticas agrícolas insostenibles, contribuye a la reducción de la vida útil de los embalses y atenta contra la seguridad alimentaria."

Laura Rathe, de la fundación PLENITUD agrega que “además de la escasez debida a una demanda de agua superior a la disponibilidad, las cuencas presentan problemas de confiabilidad de abastecimiento de agua en época de sequía, pérdida de eficiencia en las captaciones superficiales debido a obstrucciones provocadas por el arrastre de sedimentos y reducción de la capacidad de suministro por problemas energéticos”. 

El agua dulce está en el centro de problemas que limitan gravemente el desarrollo, como son la deforestación y la desertificación, los cuales, unidos al aumento de la población y de la urbanización, presionan aún más sobre las necesidades de un recurso cada vez más escaso y pueden derivarse en tensiones entre grupos sociales y en las fronteras, amenazan la seguridad internacional.  

“Se ha señalado que muchos de los conflictos que se suponen de tipo étnico o religioso, en realidad tienen como base este problema, habiéndose denominado como las "guerras del agua", reafirma Rathe. 

De ahí la importancia de tomar conciencia sobre la importancia del agua y su papel en el desarrollo sostenible de los pueblos. La Cumbre de la Tierra -- y los movimientos que se derivaron de ella -- definió el desarrollo sostenible como "el que satisface las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades". 

La especialista destaco que esta situación necesita ser vista de manera global, porque hay países cuyo nivel de consumo y desperdicio es tan alto, que acaparan los recursos de otra parte de la humanidad,  haciendo inviable el futuro de todos. “De ahí la necesaria vinculación del desarrollo con la equidad, la justicia social, la erradicación de la pobreza extrema. De ahí la imposibilidad del paradigma del crecimiento económico sin tomar en consideración los límites del planeta, porque simplemente no es viable y porque sólo puede conducir a mayores conflictos sociales”. 

En la actualidad, el cambio climático está poniendo una presión mayor a un problema que ya estaba visto que era un gran reto. Está alterando los ciclos normales de inundación y sequía, haciéndolos cada vez más extremos y afectando a los ecosistemas y a las personas, reduciendo la disponibilidad de alimentos, incrementando los riesgos a la  salud por el aumento de enfermedades relacionadas con el agua, poniéndolas en riesgo de desplazamientos e incluso de muerte por desastres. 

La elevación del nivel del mar en las zonas costeras está poniendo en peligro las disponibilidades de agua dulce en ciertas zonas y particularmente, afecta a las islas pequeñas. En fin, los problemas que se derivan del agua son inmensos y necesitamos crear conciencia sobre la importancia de ordenar su uso, preservación y aprovechamiento, tanto a escala mundial como en cada país y en cada casa.

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