24 horas de electricidad para todos

Por: Redacción

Bueno para la gente, pero no para las distribuidoras

Una de tres recetas con energía

Por Daniel García Santana*

Escribo este artículo sustentado en mi conocimiento adquirido por casi diez años laborando para una distribuidora de electricidad, así como en la observación y estudios del sector eléctrico.

Aprovecho este espacio para agradecer a todas las personas que me ayudaron a ser un ente de servicio en la posición de Gerente de Comunicación Estratégica de EDE Este, de la cual salí el viernes pasado, especialmente a la periodista y amiga Rosanna Figueroa, quien me contrató solo por mis experiencias y capacidades como comunicador y periodista del área de economía, así como a los profesionales y técnicos de EDE Este, quienes hicieron posible una mejor gestión de relaciones públicas con su apoyo oportuno, entre ellos: Lorenzo González, Wilson Suárez, Franklin Rodríguez, José Castillo, Virgilio Reyes, Pavel Canó, Esteban Torres, Víctor Rosario, Rosendo Correa, Augusto Bello, Rafael Polanco, Alain Astacio, Mártires Trinidad, Rafael De León, Modesto Marte, Felipe Rodríguez, Franklin Minyeti y a decenas de hermanos-compañeros de trabajo, así como a mi amable y capacitado equipo: Fabián Suero, Gregorina Sajium, Carlos Méndez, Willy Abreu, Angie Perera, Julio César Guerrero Arias (director de Comunicación), Mariluz Domínguez y Martín Ávila, y a cientos de comunicadores y periodistas, a quienes daré las gracias de forma personalizada.

Entrando en materia, las empresas distribuidoras de electricidad se les ha puesto un mayor reto desde que el Gobierno decidió brindar 24 horas de energía eléctrica a todos los ciudadanos, en el caso del pasado por razones políticas y sociales, y el del actual por el compromiso de la educación y la posición acertada del presidente Luis Abinader de que no es posible mantener en la penumbra a millones de personas, con las interrupciones del servicio.

Sin embargo, esa buena decisión para el bienestar de las personas, ha aumentado o frizado las pérdidas de las Ede, que en el caso de EDE Este desde que inicio 24 horas para todos se ha movido desde 37% hasta 50%. Esa buena disposición para la población, deberá ser sopesada en algún momento por las autoridades, lamentablemente, para que los gerentes generales de las distribuidoras puedan cumplir con las metas de recuperación de las ede definidas por el gobierno a través del Ministerio de Energía y Minas y el Consejo Unificado de Las Distribuidoras de Electricidad.

Hacer gestión de contratación de nuevos clientes y reducir las pérdidas sin la promesa de 24 horas y gestión de demanda programada en los circuitos B, C, y D, es decir interrupciones fijas diarias a sectores de escasos recursos, es una tarea difícil, aunque no imposible para las Ede.

Buscar estrategias para convencer a la gente de pagar por algo que está recibiendo gratis, aunque con averías seguidas y peligro, en algunos casos, por la fragilidad de las redes de electricidad, es una acción titánica, por más habilidades que tengan las empresas distribuidoras.

Si no se toma otra decisión, luego de volver a las clases presenciales, a las Ede de solo les quedará continuar haciendo gestiones comerciales en las grandes ciudades de su área de concesión, a donde están los mangos bajitos, y realizar, por lo menos, pequeños trabajos de readecuación de redes en los sectores de escasos recursos (mangos altos) para lograr contratar un porcentaje de los hogares y comercios, reducir las pérdidas técnicas (por malas condiciones de las infraestructuras eléctricas) y la inversión en los pagos a contratistas para arreglar las averías, así como aumentar las cobranzas. Lo cual, desde mi punto de vista, sería insuficiente para lograr su recuperación total o llegar a la meta considerada aceptada para las distribuidoras de electricidad de la región, como es por debajo de un 15%.

*El autor es periodista

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