28 de abril de 1965

Por: Redacción

Por Esteban Díaz Jáquez

Bajo el pretexto de salvar vidas y preservar la paz, pero con el propósito real de impedir el triunfo de la Revolución Constitucionalista, el gobierno de los Estados Unidos ordenó una invasión en gran escala contra la República Dominicana.

Resultado inmediato de la acción interventora fue crear un corredor militar para aislar a las zonas bajo control constitucionalista mientras apoyaban con armas, equipos y logística a las desbandadas fuerzas opuestas a la insurrección popular. E iniciar su propia participación en los combates con el empleo de poderosos tanques y cañones.

Las jornadas del 19 de mayo y del 15 y 16 de junio de 1965 testimonian la crueldad con que procedieron los invasores y la llamada operación limpieza, la mayor masacre de la contienda bélica, contó con la complicidad del agresor extranjero.

La intervención militar de 1965 desnudó la naturaleza inhumana del imperialismo norteamericano que recibió la condena mundial y al propio tiempo agigantó la imagen del pueblo dominicano.

Las consecuencias políticas, económicas y sociales de la intervención extranjera fueron harto dolorosas para la nación dominicana, cercenando la soberanía, eliminando derechos y libertades y obstruyendo el camino del desarrollo y el progreso.

Por ello hoy, a 56 años, continuamos llevando nuestra voz exclamando.

¡Fuera, fuera la intervención militar yanqui!

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