Por María Hernández

Las alcaldías del Distrito Nacional, provincia Santo Domingo, con todos sus municipios y muchas de todo el territorio nacional, incluyendo a Santiago, que en la pasada gestión era un modelo para el país y toda la región, en la actualidad dan muestras de que no llegaron a esas instituciones con un plan para hacer frente a las inundaciones que en la actualidad se producen.

La impotencia se apodera de la ciudadanía cada vez que cae un chubasco y que, de inmediato deben recoger los enseres del hogar para no perderlos.

Zonas que nunca se inundaban hoy se vuelven ríos y lagunas que tardan días en bajar por lo que los comunitarios, hasta con sus vehículos, deben entrar sus pies en las aguas contaminadas con desperdicios y con aguas cloacales que se juntan con las de lluvias.

Lo que más llama la atención es la cantidad de anuncios y medidas de prevención que se propagan, por todos los medios, cuando se tiene previsto que pase algún fenómeno atmosférico por el país, que muchas veces circulan sin causar ningún daño, sin embargo ante los frecuentes aguaceros solo los dejan pasar y a pesar de que las autoridades saben los puntos en las vías de diferentes sectores que se inundan se mantienen con una inercia que parecen indicar que no saben cómo hacerle frente a este problema que desespera a la ciudadanía

La semana pasada cientos de personas quedaron a mitad de camino por más de cinco horas en las inmediaciones del supermercado Bravo en la avenida Las Américas que se inundó como un río caudaloso y no bajó hasta horas después.

En otras naciones tienen niveles de prevención establecidos para cualquier tipo de catástrofe en las vías que afecte a los ciudadanos y esto de las inundaciones lleva a la desesperación a la población de diferentes niveles sociales.

Muchos se preguntan por qué tantas inundaciones en sectores en donde anteriormente no se producían.

Cuando se destapa un filtrante y se observa todo lo que sale de ahí se tiene la respuesta.

En sectores específicos como el residencial Invi-Dorex del Hipódromo V Centenario la respuesta a las actuales inundaciones hay que buscarla, además de la basura y tierra que mantiene tapados los filtrantes, por el trabajo de asfaltado reciente de algunas vías de Los Farallones y las avenidas Ecológica e Hípica con pocos y pequeños filtrantes y en el caso de la calle 22 de ese sector es la actual receptora de las frecuentes lluvias que bajan, con fuerza de las mencionadas avenidas pues les eliminaron los badenes que estaban a la entrada del destacamento policial del lugar y los de un colmado que está cerca de la OMSA. También con el asfaltado taparon los filtrantes que estaban en esas esquinas.

Las alcaldías deben contar camiones especializados como los que utilizan los bomberos, pero con la función se succionar aguas acumuladas que luego se pueden verter en el mar.

Si los ayuntamientos limpian 10 filtrantes antes de que llueva, con las próximas lluvias serán menos los que tendrán que limpiar.

Quedarse de brazos cruzados no es la solución cuando los comunitarios denuncian la forma en que su economía se empobrece por los daños que les dejan las lluvias en la República Dominicana.

Si comenzamos a mencionar los ríos y lagunas que se forman en diferentes sectores cada vez que llueve no terminaríamos, pero es bien grande el agua que se acumula cuando llueve en vías cercanas a la Oficina Nacional de Meteorología.

Hay muchos técnicos y profesionales en la República Dominicana que saben lo que hay que hacer para terminar con el tema de las inundaciones, solo tienen que ponerlos a trabajar por la experiencia que poseen sin importar a qué organización política pertenezcan.

Las alcaldías deben prevenir para que la ciudadanía no tenga nada que lamentar cuando el cielo se nuble y comience a llover por más de una hora.