Amenazas contra comunicadores emanan del Facismo-Antihaitiano

narciso isa conde articulo 350 250Las amenazas de muerte contra los/a comunicadores/a Juan Bolívar Díaz, Huchi Lora, Roberto Cavada y Amelia Deschamps…son de evidente factura racista anti-haitiana, dada la defensa de los derechos de los/as emigrantes y los/as descendientes de familias haitianas asumidos personalmente en sus respectivos espacios televisivos y vistos los escenarios y las expresiones de quienes sirven de instrumento a esos designios de muerte.

No hay casualidad en los hechos relatados. Todo eso tiene una matriz. Tiene responsabilidades especificas, nombres y apellidos que coinciden con los auspiciadores de posiciones y actitudes racista-fascistoides que copan instituciones estatales (“Altas Cortes, JCE, Dirección de Migración, PN, FFAA, DNI, CONGRESO, CEFRONT…), gravitan con fuerza en el partido oficial y sus socios políticos, controlan múltiples medios de comunicación, movilizan sectores confundidos, siembran odios, desatan pasiones patrioteras y cuentan con el respaldo medular de cúpulas empresariales afines a esa corriente y a esas estructuras de poder que se van tornando en un peligroso movimiento fascista.

No es accidental que esos ataques estén dirigidos contra espacios televisivos que han contrarrestado la actual avalancha racista anti-haitiana; avalancha que procura avanzar más en la toma del Estado, de los poderes (temporales y permanentes), de ciertas estructuras corporativas y medios de comunicación.

Es claro, que además de las represalias personales, ellos persiguen atemorizar, silenciar, amordazar y uniformizar en la temática racista anti-haitiana  la dictadura mediática en expansión; algo propio del fascismo racista, muy en boga en el contexto la actual descomposición integral de la civilización capitalista y del auge de la sobre-explotación y el saqueo aupado vía crueles discriminaciones y a través de medios súper-violentos.

A las culpas de los racistas confesos, muchos de ellos enquistados en el poder pele-balaguerista, se la agrega la culpa del Presidente Media que acató la sentencia inconstitucional del TC y se limitó a remendarla, fracasando, caotizando el proceso y tolerando exhortaciones a la muerte en la plaza pública.

El cuadro es delicado y exige de una contundente reacción de las fuerzas democráticas y transformadoras, que procure -al tiempo de detener las agresiones selectivas- aislar y derrotar políticamente al fascismo naciente cobijado con la sombrilla anti-haitiana.

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