Campaña a destiempo

Por: Redacción

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

La Junta Central Electoral tiene que afinar el protocolo en lo referente a las primarias de los partidos políticos. No es que cometa el error de los pasados miembros del organismo, solo se trata de fijar las reglas de juego, para que la campaña partidista no se desborde en forma incontrolada.

De los principales errores de los pasados miembros de la JCE fue meterse a organizar las elecciones primarias de los partidos. Ello no es posible. Desde el principio señalamos que una acción de este tipo únicamente serviría para llevar el descredito a esa institución.

Así fue. La JCE no pudo realizar una verdadera fiscalización de ninguno de los partidos políticos y se diluyó en medio de las luchas intestinas. Ahora mismo su papel no es estar contando votos de primarias, sino en dejar claro cuando y como se debe iniciar la campaña política.

Sobre la marcha se inició la pre-campaña presidencial en el Partido de la Liberación Dominicana. La Fuerza del Pueblo está llevando a Leonel por todo el país. En el Partido Revolucionario Moderno, a la callada y con timidez, algunos están buscando posicionarse.

Ya el presidente Luis Abinader dijo que no es el momento para plantear reelección ni temas electorales, sino de trabajar. Pero el proselitismo no lo va a detener nadie. Es cuestión de sobrevivencia. Con tiempo hay que reglamentar la forma en que los partidos realicen sus actos.

No se puede obviar que no son solo las pre-candidaturas presidenciales. Ya están en marcha los que buscan ser postulados a regidores, alcaldes, diputados y senadores. Si no hay control nos va a ahogar la actividad partidista.

Lo sensato de la Junta sería sostener una reunión con los dirigentes de los principales partidos políticos, y someterle lo que será una carta de ruta. Si deja coger vuelo a esta lucha, luego los correctivos serán imposibles.

Eso sí, cada partido debe tener su propia comisión electoral y la JCE solo le debe dar asesoramiento técnico logístico. Este organismo se gastaría en ese intento, y llegaría cansado a las elecciones presidenciales. Además, es de lógica que sería un esfuerzo sobre humano realizar elecciones congresuales, municipales y presidenciales con varios meses de diferencia.

En la senda política el único camino viable y aceptable en el país es la celebración de elecciones libres y democráticas. No hay otro. La era de la barbarie y el tremendismo es parte de la historia. Hoy se impone el respeto cívico, y sobre todo aceptar cuando habla la voz de la mayoría. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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