Caos del bipartidismo

Por: Redacción

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

El bipartidismo no es una ecuación a triunfar en la República Dominicana. De acuerdo con los números electorales puede haber dos partidos mayoritarios, pero no significa que ya triunfó la línea política de solo un par de agrupaciones.

Por muchos años existieron sectores mediáticos que trataron de que en la República Dominicana solo existan dos partidos. Esa posición no ha triunfado. Ahora se está cerca de ese paso, con el reconocimiento como mayoritario a solo dos partidos.

Pero una cosa son las acciones de contar los votos de las pasadas elecciones para el reparto de dinero, y otra ver como se irá abriendo la correlación de fuerzas en los próximos meses. Dudo que se pueda establecer el bipartidismo en el país.

La democracia fluye cuando hay muchas expresiones sociales, económicas y políticas, manifestadas en los partidos políticos. La minoría es un derecho de libre expresión que tiene que ser aceptado por todos los sectores.

Lo malo y terrible, es que el abanico de partidos políticos que existen en el país son siglas para la compra y la venta de conciencia. Su concertación, apoyo o rechazo es en base a los cargos que pueden conseguir o el dinero en efectivo.

Esos grupos emergentes no son verdaderos representativos de frentes de masas, porque ni siquiera tienen espíritu democrático y sus estatutos no están escritos. En vez de ser narigoneados por los partidos mayoritarios, deben buscar su propia identidad y hacer vida propia.

A pesar de esas indelicadezas, el bipartidismo es contrario a la línea moderna de que se tienen que satisfacer las necesidades de todos los integrantes del frente de masas. Para llegar al gobierno hay que contar con los profesionales, los analfabetos, los empresarios y los chiriperos.

Ya con la terminación del accionar de los grandes caudillos, los partidos dejaron de ser una logia sagrada y cerrada, sino que obligatoriamente tienen que ir al frente de masas y moverse por la entrega de cuotas a sus distintos segmentos integrados.

El futuro político dominicano rechaza el bipartidismo, y paulatinamente se inclinará por la convergencia de un gran frente de masas, que podría hacer profundos cambios sociales y económicos, sin necesariamente romper con el sistema. La Política hoy se inscribe dentro de la participación masiva, y no de la exclusión que origina el bipartidismo. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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