Clases semipresenciales, colegios y suplidores productos y servicios

Por: Redacción

Por Daniel García Santana

El ministro de Educación, Roberto Fulcar, presentó el plan para el inicio de las clases semipresenciales a partir del 6 abril de este año, de forma voluntaria y con el consentimiento de las familias, gradual y en los lugares con un 5% de contagios o menos del covid-19.

Esa iniciativa es debatida o ha encontrado oposición en algunos sectores sociales, como la Asociación de Profesores Dominicanos (ADP), que argumenta que los planteles escolares no están en condiciones para el retorno a las clases presenciales, aunque, su presidenta, Xiomara Guantes, dice que “los docentes quieren volver a la normalidad”.

Pero en quienes se debe haber posado una sonrisa en su cara el escuchar ese anuncio, sin pensar mucho en las consecuencias de esta iniciativa, fue en propietarios o empleados de pequeños negocios que suplen desayuno, almuerzo o merienda en las escuelas y aquellos cuyos negocios han girado en torno a la educación, como transportistas escolares, motoconchistas y otros, que su economía en el último año ha sido contagiada por el covid-19. Carmen Fernández propietaria de panadería, suplidores de pan a escuelas, es una de ellos.

Una muestra de la inyección de esa actividad a la economía, es que el Gobierno invirtió alrededor de RD$100,000 millones en desayunos, almuerzos y meriendas de alumnos de centros educativos públicos desde el 2012 hasta el 2019. Esos recursos empujan la creación de empleos y motorizan la economía, como necesitamos ahora.

Otros que ven con buenos ojos el regreso a las clases presenciales, son los propietarios de centros educativos privados, que, aunque algunos están montados en las clases virtuales, su matrícula de estudiantes se ha reducido, así como las empresas distribuidoras de electricidad que se han visto obligadas a dar mantenimiento a los circuitos los fines de semana para no interrumpir el servicio de lunes a viernes y cumplir con un “Año Escolar con Energía”.

Incluso, el presidente de la Asociación de Instituciones Educativas Privadas (Ainep), Jorge Luis Peláez, solicitó al Ministerio de Educación que el proceso de revisión y autorización para que los centros educativos puedan realizar clases presenciales, sea “rápido, ágil y diáfano”, y se permita abrir a los centros educativos privados ubicados en zonas que se determine que la positividad esté en un 5% o menos, como puede ser -según él- en el área metropolitana del Distrito Nacional. Ainep agrupa a 300 colegios.

Es un plan que para mucho luce arriesgado y a destiempo, pero es importante que se haya delineado ahora porque sea el 6 de abril o más adelante República Dominicana, como otros países, debe estar preparada para volver a las aulas de forma presencial con mucho o poco covid-19, porque las proyecciones de organismos internaciones de salud, son que, pese a las vacunas, este virus atacará por mucho tiempo a la humanidad, lo cual esperamos sea con menos ferocidad, por el bien de nuestra nación y todos los ciudadanos del mundo.

El autor es periodista
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