Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

Sin importar el triunfalismo o la derrota de las municipales, hay temas vitales para la sociedad dominicana, que tienen que ser abordados y solucionados. Con miras a las elecciones presidenciales, no pueden estar fuera del tintero.

Para unos parecería que es un acto de demagogia hablar del alto costo de la vida y de los precios incontrolables de los artículos de primera necesidad, sin embargo, esa es una realidad tangible, se sufre y se palpa en cada hogar dominicano.

Hoy, lo más inquietante para miles de dominicanos es el precio ascendente de los productos alimenticios. En el país hay un abastecimiento casi total de alimentos, sea de producción local o extranjeros. El problema central no es la escasez, sino los vaivenes de un mercado sin control.

De hecho, la escasez individual la puede producir el bolsillo. Cuando se carece de los recursos suficientes para comprar los productos que se necesitan, de modo forzado hay una imposibilidad de solucionar el problema de la dieta diaria.

Lo rechacen unos, y lo impulsen otros. El tema del alto costo de la vida será uno de los ejes básicos en la próxima campaña electoral. También estará la inseguridad ciudadana, las carencias de eficientes servicios sanitarios públicos, las fallas de la escuela y la carencia de una política de pleno empleo.

Los organismos de seguridad no han podido controlar la violencia, los atracos, los crímenes y el tráfico de drogas. Se podría estar realizando una amplia tarea de someter al crimen organizado y desorganizado, pero sus resultados son tímidos. Hay que cambiar la política de actuar después del hecho de violencia, y dar prioridad a la prevención.

Cuando a un delincuente se le detiene, o cae en un intercambio de disparo, no se le ha puesto fin al crimen, y ni siquiera hay una barrera inmediata. Las cámaras colocadas por toda la ciudad, son una buena alerta de que se trabaja contra la inseguridad, pero dan poco resultado en la prevención.

Como lo hemos dicho en numerosas ocasiones, la acción contra la criminalidad no depende solo de la policía. Hay que mejorar las condiciones de vida en los barrios, y crear una política de pleno empleo, que beneficie, muy en especial, a la juventud.

Cuando los partidos ejerciten músculos para las elecciones presidenciales, deben poner en su bitácora el descontrol del alto costo de la vida, y la incontrolable inseguridad ciudadana. Las soluciones son urgentes. La paz lo demanda. ¡Ay!, se me acabó la tinta.