Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

El Congreso debe dar por terminada sus labores para este cuatrienio Constitucional. Lo que no se hizo en cuatro años no se puede festinar ahora. Legisladores que nunca leyeron a fondo un proyecto, ahora quieren trabajar a tiempo completo.

¿Por qué y para qué ese interés? Nadie lo podría decir a ciencia cierta, ni los mismos legisladores. En ocasiones se trata de aprobar leyes que fueron controvertidas y ya al caer el telón, algunos esperan salir bien parados de la última función.

Si vamos a las evaluaciones, no es competencia de esta legislatura hacer modificaciones a la presente Ley Electoral. Tuvieron el tiempo necesario para formalizar cambios, pero prefirieron el descanso permanente.

Ahora hay legisladores que sacan de la papelera proyectos de leyes que buscan cambiar aspectos electorales. Pueden ser interesantes, pero no es el momento de que los que se van, hagan cambios.

Lo ideal es que desde ya los legisladores se queden en sus casas, y no traten de hacer un tremendismo a última hora. No hay nada en el tapete como intentar una reforma constitucional. Nadie tiene la mayoría para una acción de ese tipo, ahora mismo.

Pero si después del venidero 16 de agosto, habrá una fuerte presencia del Partido Revolucionario Moderno que cambiaría todo el panorama. Si se lo propone, sin tapujos, el PRM puede meter la reforma de la Constitución.

Sin embargo, el sentimiento de los dominicanos es de que no se altere la Constitución. Se pueden producir sorpresas, porque absolutamente nadie sabe cuál sería el destino final de una convocatoria constitucional.

Los legisladores que descansaron durante mucho tiempo, y ahora quieren dar muestras de vanguardia, que se echen un jarro de agua fría en la cabeza, y comprendan que su etapa pasó, y que todo debe quedar congelado hasta que llegue sangre nueva el 16 de agosto.

Otro tema que no deseo que se quede fuera, es el relativo a una expresión gubernamental de que se reducen los números en los encasillados de homicidios, robos y microtráfico de drogas. No es lo que a diario se ve en los medios de comunicación.

El gobierno entra con decisión en la lucha para exterminar la delincuencia. Es un trabajo a muy largo plazo. Las injusticias sociales fomentan la delincuencia o la rebeldía.

Hay robos y atracos por doquier, y el microtráfico luce incontrolable. Aceptar la realidad. Lo más juiciosa es decir que se está en guerra permanente contra el crimen. Lo demás, es un buen titular para los periódicos.