Consecuencia de Criarse en un Hogar Violento

Por: Redacción

Por Raydina Lora*

Crecer en un ambiente violento tiene un fuerte impacto en el desarrollo de los niños.

El ambiente en el que crecen y se desenvuelven es fundamental para su desarrollo. En este artículo vamos a centrarnos en cómo influye el ambiente familiar en el desarrollo de los niños, en concreto, un ambiente familiar violento.

Un ambiente violento es aquel en que entre los progenitores o hacia el niño, hay gritos, insultos, menosprecio, y hasta violencia física. Padres que se gritan entre ellos, o que gritan al niño continuamente, un hogar en el qué hay insultos, discusiones continuas, en el que no hay cariño, o hay dejadez en el cuidado de los niños o de la pareja…, es un ambiente negativo y nocivo para un adecuado desarrollo del niño.

Vivir en un ambiente así, influye en todas las áreas del desarrollo de los niños, (emocional, social, cognitivo…) En primer lugar, hay que destacar, que les dan un modelo de amor y afecto que no es el adecuado, ya que aprenden que querer también es eso.

A menudo los niños que viven esto en el hogar, muestran en el colegio también actitudes y conductas agresivas que no son más que el reflejo que lo que ven en casa.

Pero no solo repercute en que el niño pueda ser violento, sino que llega a asumir y aceptar la violencia como algo normal, por lo tanto, la tolera y puede convertirse a su vez en víctima de violencia, porque ha aprendido que es normal y que forma parte de las relaciones afectivas. Es decir, puede aceptar la violencia como víctima o como agresor.

A continuación, se presentan algunos efectos psicológicos y sociales más frecuentes que presenta un niño/a o adolescente cuando vive en un hogar que se practica la violencia:

• Baja autoestima: A menudo pueden experimentar sentimientos de inferioridad e inutilidad. También pueden mostrarse tímidos y miedosos o, por el contrario, hiperactivos buscando llamar la atención de los demás.
• Sentimientos de soledad y abandono: Pueden sentirse aislados, abandonados y poco queridos.
• Exclusión del diálogo y la reflexión: La violencia bloquea y dificulta la capacidad para encontrar modos alternativos de resolver conflictos de forma pacífica y dialogada.
• Generación de más violencia: Aprenden que la violencia es un modelo válido para resolver los problemas y pueden reproducirlo.
• Ansiedad, angustia, depresión: Pueden experimentar miedo y ansiedad, desencadenados por la presencia de un adulto que se muestre agresivo o autoritario. Algunos desarrollan lentamente sentimientos de angustia, depresión y comportamientos autodestructivos como la automutilación.
• Trastornos en la identidad: Pueden tener una mala imagen de sí mismos, creer que son malos y por eso sus padres los castigan físicamente. A veces, como modo de defenderse, desarrollan la creencia de que son fuertes y todopoderosos, capaces de vencer a sus padres y a otros adultos.

Pero cabe destacar que, no todos los niños que viven en estos ambientes manifiestan las mismas consecuencias sociales, emocionales o cognitivas, pero lo que está claro es que el ambiente en el hogar influye y repercute en ellos. No todos van a desarrollar depresión, problemas escolares, trastornos del estado de ánimo, conducta agresiva, baja autoestima… pero vivir en un hogar violento facilita la aparición de estos problemas.

Es importante que los padres sepan cómo influyen sus relaciones y sus conductas en el hogar sobre el desarrollo de sus hijos y acudir a profesionales adecuados que orienten, asesoren e intervengan en caso de ser necesario.

Recuerda que los niños para crecer sanos y seguros en todos los aspectos de su vida, necesitan un hogar en el que haya cariño, respeto, seguridad y confianza.

*Orientadora y Psicopedagoga

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