Cuidado, que viene el lobo

Por: Redacción

Por Guarionex Concepción

Siempre han de tenerse determinadas precauciones ante las posibilidades de ser víctimas de las aprehensiones. Los temores infundados pueden causar más daño que el mismo mal que nos asusta previamente. De ahí el dicho de que el que se asusta se muere dos veces.

No se puede vivir con el miedo constante a una determinada posibilidad de que pase algo que afecte nuestras finanzas, nuestra salud, vida, la seguridad, etc., desde luego, el hombre ha de tomar las normales y razonables precauciones y estar preparado ante eventuales males que acechan a todos como parte de la misma dinámica de la vida.

Hay que estar prevenido, más no asustado. Sí saber que hay peligros y que debemos observar la persistencia e intencionalidad de las cosas. La frecuencia de hechos que se dan a nuestro alrededor y ver su causalidad o casualidad, y entonces estar listos en las repuestas que debemos tener a manos.

Podríamos pensar en un escenario en el cual una persona esté sujeta a acechanzas ante las cuales es impotente, que son fuerzas que, si se desatan, no podría enfrentar, por más preparado que esté.

Puede ser una amenaza a una persona, a una institución, un organismo, y hasta un gobierno, que esté bajo un plan o intención dañina. Si no puede hacer nada por evitar la consumación de ese plan o intención alevosa, pues bien, de nada le valdría.

Tener miedo o estar asustado. Nada resolvería con ello, por aquello de que “si tu mal no tiene cura, para qué te apuras”. Pero si usted, si esa persona, institución, organismo, o gobierno tienen los medios, los recursos, la fuerza o el apoyo suficiente para enfrentar con éxito los componentes de una acechanza, tiene que actuar debidamente para desarmar el peligro, la trama, si la hubiere.

Los acontecimientos van indicando. Hay señales que hablan. Las cosas tienen sus dimensiones y el tamaño de las mismas hacen que, obligatoriamente, sean visibles.

Existen momentos en que las tramas se hacen evidentes. La concatenación de hechos habla. Lo ocurrido al señor Salvador Lluberes Montas es, sin dudas, un eslabón muy importante para dañar severamente la imagen del gobierno. Y no es cuestión de aprehensiones, de tener miedo. Es asunto de actuar y desmontar el plan. Lo dejo de tarea.

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