De la historia reciente

Por: Redacción

Por José A. Leonardo

En un breve discurso televisado el doctor Joaquín Balaguer le prohibió a los generales Antonio Imbert Barreras y Enrique Pérez y Pérez visitar los cuarteles militares, acusándolos de conspirar contra su gobierno.

Ese mismo destino corrió el general Elías Wessin y Wessin, a quien sentó a su lado, en una comparecencia televisada y, actuando como juez, lo acusó de conspirador y lo deportó del país.

En un acto insólito, el secretario de las Fuerzas Armadas de entonces, junto a los jefes de Estado Mayor de la Fuerza Aérea Dominicana (FAD), la Marina de Guerra (MdeG) y Ejército Nacional (EN), los cuatro, renunciaron a sus puestos en un documento público.

Ese día el doctor Joaquín Balaguer se fue a un campito de Dajabón, a inaugurar una escuelita de dos aulas, y a su regreso designó, mediante decreto a los respectivos sustitutos, sin que por ello el diario vivir experimentara alteración alguna. Luego, ese mismo presidente, creó una estructura militar tan poderosa que cada uno de los comandantes generales se creía un gobierno autónomo.

En el año 1978 el Partido y el gobierno que presidía ese hombre, sustentados por toda aquella portentosa maquinaria militar, perdieron las elecciones y tuvieron que marcharse del poder.

El ganador de las elecciones fue el hacendado Antonio Guzmán Fernández, llevado por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Guzmán Fernández se juramentó como presidente en la mañana del 16 de agosto de ese año 1978, y esa misma tarde emitió un decreto que puso en retiro a todos los generales que sirvieron de soporte al gobierno de Balaguer.

Este acontecimiento tampoco alteró el acontecer diario de los dominicanos. Aterrizando en la actualidad, llegamos al gobierno demócrata, moderno, del licenciado Luís Abinader, que posee una base de sustentación mucho más sólida que aquél gobierno de triste recordación, en el cual se vivieron los hechos precedentemente citados. El gobierno del presidente Luís Abinader cuenta con una base social no partidista cohesionada, con la que ningún gobierno había contado antes.

La sociedad dominicana en su conjunto participó en la expulsión del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) del poder y, junto con ese partido y ese gobierno, debieron salir del poder estos oficiales que, amparados en la complicidad partidaria, acumularon grandes fortunas imposibles de justificar. Por la lentitud en que eso ocurra tenemos la reunión en la casa de alameda, el corte de los cables en el Aeropuerto Internacional de las Américas (AILA) Dr. José Francisco Peña Gómez, el sabotaje en el Acueducto de La Vega, y el posible sabotaje del Teleférico de Puerto Plata y la posible participación de militares en el mencionado complot para matar en un supuesto accidente a la funcionaria judicial que investiga las malas mañas de altos militares que se llevaron entre las uñas más de 3 mil millones de pesos.

Todavía el presidente Abinader está a tiempo de cortar estos hechos y las amenazas de otros más graves. Y debe ser ahora, porque mañana puede ser demasiado tarde. Adelante presidente, su pueblo lo apoya y usted es el mandatario mejor posicionado de Latinoamérica.

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