Ecos inhabilitados

Por: Redacción

Por Guarionex Concepción

El presidente Luis Abinader no es un dechado de perfección. Tampoco es un ser humano común y corriente. Digamos que, hasta el momento, es un hombre honesto e inteligente, que muestra interés en realizar un buen trabajo.

Ante tantos descalificados, por lo menos impulsa desde el gobierno, un ritmo admirable de esfuerzos por vencer las dificultades. La percepción es que, entre todos los presidentes latinoamericanos goza de una gran aceptación y apoyo.

No obstante, personas que tuvieron la oportunidad de haber hecho de esta nación un país con marcado desarrollo, quieren desconocer sus realizaciones. Entienden que debió hacer en seis meses lo que no hicieron en 12 años, ni en los 8 posteriores, o sea, en 20 años.

El doctor Leonel Fernández Reyna, de quien se pudo esperar lo mejor para la República, demostró sólo poseer un buen discurso y la elocuencia de enumerar sus “magníficas” intenciones.

No pudo aplicar sus excelentes conceptos teóricos y permitió que campearan por sus respetos las más disímiles formas de la corrupción. Está completamente inhabilitado para indicar como enderezar los entuertos que dejó en sus tres oportunidades en la Presidencia.

Por ello se ha convertido en el hazmerreír de la política dominicana. Gente como el ingeniero Temistocles Montas, que cobraron vigencia en los 12 años de Fernández y en los 8 del expresidente Danilo Medina, dejando una estela negativa, debieran sentir vergüenza de estar opinando sobre cosas que, no sólo debieron solucionar, sino que crecieron a sus expensas.

El expresidente Fernández sabe que no resiste el menor escrutinio sobre su gestión de gobierno, sin que salgan macos y cacatas por todo lado. Con lujos de detalles, fechas, lugares, nombres de personajes, montos etc. Fue tanto lo que hizo mal como lo que pudo haber hecho bien y no llevó a cabo. Basta sólo saber que en un área de su pleno dominio, como la académica, dejara nuestro nivel educativo en situación tan deprimente, comparado! con el de los estudiantes de los demás países de la América hispana.

Por otro lado, no debió quedar ni un solo hoyito en una avenida, carretera o calle del país, con la cantidad enorme de recursos que se manejó en el Ministerio de Obras Públicas. La corrupción se llevó entre las uñas esos caudalosos fondos. En las áreas de la salud y la educación las mafias se hicieron cargo. ¡Pobre país! Y ahora quieren dar cátedras de sapiencia y probidad, jugando a la pobre memoria de muchos dominicanos.

Estos personajes salen como grillos, de debajo de cualquier cueco viejo, con su ruidosa estridencia, a tratar de llamar la atención de los paisanos en un vano esfuerzo que provoca la hilaridad colectiva. Y Leonel sabe que, guardando la distancia, ya no se va a repetir lo del Balaguer que fue sacado del zafacón, después de un vergonzoso y sangriento gobierno. Ya no se va a dar el caso de que el que encabezo un mal gobierno vuelva a ser electo en sufragios normales y transparentes. Definitivamente, el país ha dado un cambio que fue el que sacó a Danilo del poder, y ese cambio no va a permitir que se escuche el eco de las voces de estos inhabilitados trujillistas, peledeistas, fupucistas y del grupito de la desaparecida diplomacia perredeista.

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