El Chino se desmoronó ante el féretro de su acribillado hijo

El Chino se desborona ante el féretro de su acribillado hijo

Por Genris García

SANTO DOMINGO, RD.- El condenado narcotraficante Jesús Pascual Cordero Martínez (El Chino) se desmoronó ante el féretro de su acribillado hijo este martes ante el féretro de su acribillado hijo Yery en la funeraria Savica, de Gazcue, en medio de un celoso cordón de seguridad.

Yery Pascual Cordero Sosa, fue sorprendido por sicarios la madrugada del lunes, poco después de salir de una exclusiva discoteca en la que celebraba su cumpleaños número 27.

La muerte lo sorprendió junto a su amigo Kadafi Esteban Lebrón, quien corrió la misma suerte.

Ambos jóvenes murieron a causa de múltiples heridas de balas disparadas por gatilleros que se desplazaban en una motocicleta en la avenida 27 de Febrero casi esquina Doctor Defillo. Eran alrededor de las 4:30 de la madrugada del lunes.

El Chino, padre de Yery, fue trasladado desde el Centro de Corrección y Rehabilitación Anamuya, en Higüey, donde cumple una condena de cinco años por lavado de activo y narcotráfico.

Previa a su llegada a las 3:34 de la tarde, ya la estatal funeraria Savica, del apacible sector de Gazcue, estaba acordonada de decenas de agentes élites de la Policía Nacional y otros tantos de civil de distintas agencias de seguridad del Estado.

El ulular de los vehículos de policías con fusiles de asaltos y rostros cubiertos quebró la tranquilidad de la calle Pasteur y sus almendros.

Minutos después se aproximó otra caravana de vehículos, todos blancos, tres camioneta y un minibús con agentes de negro, de la Unidad de Traslado de Alto Riesgos (UTAR), colgados de sus puertas y mirando a todo lado.

La UTAR es un cuerpo élite del Modelo de Gestión Penitenciaria de República Dominicana, responsable de movilizar los internos (presos) considerados “peligrosos”.

El paso fue cerrado frente a la funeraria, mientras la segunda camioneta se dirigió directamente a la parte trasera de la “Capilla A”, dónde eran velados los restos del hijo del hombre fuerte de la zona norte del Distrito Nacional.

Primero entraron los de la UTAR, y tomaron posiciones estratégicas dentro de la atetada capilla.

Luego bajaron a El Chino, vestido con pantalones negro y poloche negro con amarillo.

Su entrada a la capilla levantó los gritos de las mujeres de la familia y los lamentos de los amigos.

El Chino se abalanzó sobre el féretro con el cuerpo de su hijo…murmuró algunas palabras que los gritos no permitían escuchar.

Los hombres encargados de su seguridad miraban a todas partes en aquel ambiente cargado de dolor y de miedo.

Era tanta la tensión allí dentro que cortaba los olores de las coronas de rosas, margaritas, lirios, gladiolos y gerberas enviadas por amigos y familiares del difunto.

Los celosos hombres de la UTAR dejaron las manos de El Chino libres de grilletes para que abrazara a sus seres queridos que habían ido a despedir a su hijo de solo 27 años de edad.

Pero aquello era mucha tensión acumulada, así que aproximadamente a los 14 minutos lo devolvieron a la camioneta blanca de cristales negros y se pusieron en movimiento para devolverlo al recinto carcelario.

Así lo narraron personas que estuvieron en la capilla y lo registró un vídeo tomado por alguien cercano que compartió en las redes sociales.

Un día de tensión

El velatorio de Yery Cordero comenzó en la Funeraria “Espíritu de Dios”, del ensanche Luperón, de dónde fue trasladado a la parte baja de la ciudad.

En ambos lugares no se permitió acceso a la prensa.

Incluso, en Savica, los relacionados con el malogrado joven establecieron controles para entrar a la capilla.

El velatorio mantuvo el vilos a los familiares de otros difuntos que allí velaban, así como a los funcionarios y empleados de la funeraria.

Un joven, residente en Capotillo, quien estaba allí dijo que el nerviosismo fue mayor cuando a las 11:50 de la mañana, una persona, aún no identificada fue detenida en el parqueo de la funeraria, lo que provocó una estampida de  amigos y familiares que acompañaban al difunto.

Algunos jóvenes se ocultaron en los baños, oficinas y hasta en la morgue, pensando que la Policía había decidido entrar por los deudos.

A las 4:05 de la tarde, los policías se pusieron en movimiento a la señal de un coronel que dirigía las tropas, mientras desde la “Capilla A” comenzaron a colocar coronas sobre el carro fúnebre y los deudos se movieron a los vehículos que los llevarían al campo santo para el descanso de aquel joven que le troncharon la celebración de su cumpleaños a balas.

Una patrulla de Swat se colocó puntera en el cortejo fúnebre, seguida de otras unidades de Operaciones Especiales y Antimotines.

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