El nacimiento de un nuevo liderazgo político

POR Alberto Quezada

Alberto Quezada  No tengo la menor duda de que el activo político y el liderazgo más acabado que tiene la República Dominicana está representado en la figura del ex presidente de la República y líder del Partido de la Liberación Dominicana, doctor Leonel Antonio Fernández Reyna. ¿Por qué digo esto? Veamos.

Después de la desaparición física de los liderazgos tradicionales del Siglo XX, el doctor José Francisco Peña Gómez, el profesor Juan Emilio Bosch y Gaviño y el doctor Joaquín Antonio Balaguer Ricardo, es éste joven político quien ha dado muestras temprana de ser capaz de llenar el vacío dejado por sus predecesores. Es inteligente, tiene formación política, comprensión de la problemática global, sabe concertar, es un fino y audaz armador de ideas y conceptos; sensible, sereno, honesto, solidario y visionario.   

El nacimiento de este nuevo liderazgo, que al parecer gravitará por mucho tiempo en el escenario político nacional en el Siglo XX1, llega en un momento histórico en donde la nación carecía de un guía fundamental, con capacidad de conducirla por los senderos del progreso.

Quiero que quede claro que no soy apologista ni biógrafo del doctor Fernández. Él no lo necesita, pero es de justicia reconocer que los vuelos y las luces de este político dominicano lo colocan en un círculo exclusivo de dominicanos fuera de lo común.

Probablemente sea por eso que se haya orquestado toda una campaña bestial, rastrera y perversa en su contra lo cual obedece, fundamentalmente, al conocimiento que tienen sus detractores y adversarios políticos internos y externos del arraigo de su nuevo liderazgo en la sociedad dominicana.

Conscientes de esta situación y sabedores de que la permanencia en el Poder del Partido de la Liberación Dominicana descansa sobre ese nuevo liderazgo emergente lo quieren hacer trizas sin importar los medios utilizados para lograr sus malsanos propósitos ni las consecuencias negativas que provoquen sus acciones.

Al país hay que advertirlo, orientarlo y educarlo para que se empodere de la idea de que nuestro destino tenemos que diseñarlo y construirlo nosotros y no una potencia extranjera llámese como se llame .

Si Leonel Fernández se ha preparado y trabajado para conducir la nave de la República en un momento de orfandad del liderazgo nacional, por capricho de unos pocos amargados y resentidos, criollos o extranjeros; no se puede permitir que la Patria de Duarte, Sánchez, Mella y Luperón sea conducida por partidos y políticos ineptos que lo único que han hecho cuando les ha tocado gobernar es sumirnos en la desgracia.

Si lo azares del destino han colocado a este hombre en ese camino no es su culpa; son de los misterios  inexplicables del Universo que sólo pueden ser descifrados por la Divinidad.

El autor es periodista y magister en Derecho y Relaciones Internacionales.          

Reside en Santo Domingo (Quezada.alberto218@gmail.com)

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