Hay que tener vergüenza

Por: Redacción

Por Guarionex Concepción

Hay esfuerzos en los cuales suelen ocurrir fracasos sin que motiven darse por vencido bajo ningún concepto.

El hombre puede fallar una, dos, tres veces y más, pero no puede dejar de intentar alcanzar el éxito. En los proyectos de superación personal, en los negocios u otras metas, cuando causas ajenas a su voluntad han incidido en la caída.

Pero aquél que tuvo todas las condiciones para salir airoso, todas las ventajas de su parte, fracasa por pésimo manejo, por emplear malas artes, abdicar en los principios y permitir que sus subordinados se desvíen del camino correcto y falta a su palabra sin miramientos en todas las oportunidades, ese debe darse por vencido y atenerse a las consecuencias.

El doctor Leonel Fernández Reyna fue presidente de la República en tres oportunidades. Fueron cada una de cuatro años, para hacer crecer la patria erradicando el analfabetismo, fortaleciendo el sistema de salud, disminuir la pobreza, el desempleo, fortalecer el respeto a los derechos humanos, las libertades democráticas, elevar el índice educativo, en fin, enfrentar con coraje y decisión el atraso ancestral en que estamos sumidos.

Fernández tuvo 12 años en bandeja de plata para evitar el robo, el peculado, cortar la cabeza a la corrupción a los abusos, finiquitar la prostitución de la justicia, el desastre medioambiental y terminar con iniquidades que, muy al contrario, lo que hicieron fue crecer.

¿Entonces cómo es posible que este hombre, inteligente, preparado, habilidísimo, sagaz, con sobradas muestras de conocimiento político, desconozca que ya no es opción de poder?

En las oportunidades que tuvo no pudo controlar siquiera los apagones, suministrar agua potable de manera eficiente, eliminar el pandillerismo policial, brindar un transporte masivo de pasajeros aceptable, no pudo elevar el orgullo nacional, dejó crecer el narcotráfico a niveles insospechados y tampoco paro el crecimiento inflacionario, de la inmigración ilegal, la prostitución infantil y un rosario de males que resultaría hastiaste mencionar.

Nuestros ríos fueron destruidos como nunca, los bosques, las riquezas minerales, las montañas y las aguas marítimas territoriales saqueadas por flotas pesqueras extrañas. El país anduvo a la deriva, sin dolientes. Y Leonel piensa volver. ¡Qué descaro! Lo malo para él es que ya el pueblo ha demostrado la firme convicción de que no puede volver atrás.

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