Acción empresarial

Manuel Hernández Villeta
Partidismo sin ideas

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

Los empresarios han estado activos en la crisis de las primarias. No han tejido arreglos hasta el momento. Ni han logrado encuentros unitarios, pero están en medio de las soluciones. Van a imponer alternativas, ante el temor de que se amplíe el problema interno de un partido a una crisis nacional.

Visto el accionar de los grupos empresariales, no hay dudas de que quieren salvar a la Junta Central Electoral (JCE) y preservarla para que organice el próximo torneo de votaciones. Sin embargo, hacen el señalamiento de que se deben escuchar las denuncias de los que se sienten agravados con los resultados de los comicios internos.

En el mundo globalizado de hoy, no hay crisis locales. Una foto, un titular de la prensa internacional, puede alejar a inversionistas extranjeros. El turista le teme a las protestas callejeras y a los militares en traje de combate. De paso, no se olvide que Haití está al borde de una guerra civil.

La solución que se vislumbra, y es la que barajan los empresarios, obligará a una recomposición política nacional. Es la presentación de tres fuertes candidaturas. Ello podría permitir un respiro y dar paso a una abierta campaña partidista sin cuartel.

La candidatura de Gonzalo Castillo es irreversible, pero también el lanzamiento de Leonel Fernández fuera del Partido de la Liberación Dominicana. Lo difícil es que alguno de los tres principales candidatos pueda alcanzar el 50 más uno de la votación, para irse en la primera vuelta.

La calle no es solución en estos momentos. Grupos de la izquierda tradicional consideran que hay que lanzarse a la jungla de asfalto para buscar reivindicaciones y cambios, pero en el reflujo actual ello no pasa de ser un sueño. Para ir a las calles y lograr éxitos se necesita tener una rompiente coyuntura social, que no la hay ni ahora, ni a corto y posiblemente ni a largo plazo.

Todo se tendrá que hacer por medio de la votación popular, porque tampoco hay condiciones para que se dé una revolución. El apuro de los empresarios es para evitar la coyuntura de las calles o de la revolución. Es el poder mediático que se impone. No es que me guste o que lo repudie, es la realidad que veo a corto plazo.

Mientras Leonel es la figura central en medio de la polémica. Tiene que afinar su línea de acción. La crisis de las primarias no es legal, sino política. Si sigue por el tratamiento meramente de lo legal, lo van a empantanar con una cláusula de la ley de partidos. Puede salir de esa encerrona ahora, si más que los tribunales, le da un golpe político a su lucha.

Cuando a la política se va por lo legal, se pierde el rumbo. Lo legal se arregla sobre la marcha, si detrás hay una acción de llevar bajo el brazo casi 900 mil votos. Veo, como lo escribí anteriormente, que las divisiones de los partidos son una consistencia de su existir y devenir.

El pueblo es el soberano, y a él es que le toca escoger a candidatos ganadores. El que vota es el mejor árbitro, y el dará la victoria o la derrota, solo depende de cómo cada jinete acomode su carga. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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