Ahora, a trabajar

Acción contra la corrupción

Por Rafael Polanco/PASANDO REVISTA*

Cumplida la etapa del proceso constitucional que mandaba a realizar elecciones presidenciales y legislativas antes del 16 de agosto, fecha en la que tiene que producirse un cambio de gobierno, corresponde ahora a todos los ciudadanos, vencidos y vencedores, tomar el toro por los cuernos y enfrentar los graves problemas que afectan a los dominicanos.

No creo que nada pierde el presidente electo, licenciado Luis Rodolfo Abinader Corona, si hace suyo el eslogan que popularizó su principal rival político, Gonzalo Castillo, cuando llamaba A TRABAJAR, porque eso es lo que le corresponde tanto al mandatario electo, como a su equipo y a todos los dominicanos para emprender de nuevo la ruta del progreso.

Considero fue válido el eslogan del tres veces presidente constitucional, Leonel Antonio Fernández Reyna, cuando señaló que COMER ES PRIMERO, ahora se impone que el presidente electo, su equipo político y su partido, el Revolucionario Moderno, se olviden del protocolo que manda a esperar el 16 de agosto para iniciar su gestión.

Creo que la crisis sanitaria, provocada por la pandemia del coronavirus o COVID-19 y, las consecuencias del deterioro económico que se deriva de la enfermedad, con su secuela de muertes y permanente contagios de ciudadanos, obligan a actuar de inmediato, sin pérdida de tiempo.

El camino está abierto, sin que implique suplantar a las autoridades del actual gobierno, pues el presidente Danilo Medina Sánchez creó por decreto una comisión de transición, designado a sus integrantes e invitó al presidente electo a hacer lo propio.

Entiendo que el licenciado Abinader Corona tiene ahora la excelente oportunidad de comenzar a mostrar cualidades que lo diferencien del presidente Medina Sánchez y sus funcionarios, que entendieron desde el inicio de la epidemia del coronavirus y su posterior declaratoria de pandemia, que ellos solos podían manejar la crisis, sin la participación de nadie más.

Pienso que el gobernante electo, al momento de nombrar a los miembros de su comisión de transición, debe instruirlos para que, conjuntamente con los funcionarios del actual gobierno, comiencen a dar pasos en la dirección de encaminar por otros senderos la lucha contra el COVID-19.

Soy de opinión que, sin pérdida de tiempo, el próximo gobernante debe llamar a todos los sectores de la vida nacional a una cumbre en la que participen personas e instituciones que puedan aportar para frenar los daños que produce la pandemia y establecer consenso sobre los pasos más convenientes para reactivar la economía, sin agravar la situación.

No es posible que en casi cinco meses que lleva el COVID-19 enfermando y matando dominicanos, el gobierno no se haya dignado a convocar al Colegio Médico y las organizaciones de profesionales de la medicina para discutir la problemática y buscar las salidas más convenientes.

Pero tampoco ha incluido a ningún representante del CMD o cualquier otra entidad profesional de la medicina en las comisiones que adoptan decisiones sobre el tema.

Aquí somos muy dados a imitar a otros, entonces, por qué no se han ocupado nuestras autoridades de estudiar y aplicar las estrategias del gobierno de Uruguay, cuyo presidente, Luis Lacalle Pou, decretó desde el inicio de la pandemia la creación de dos comisiones de expertos, no de funcionarios o burócratas, como ocurrió en el país.

Una de ellas tenía la misión de combatir la enfermedad, integrada por epidemiólogos, virólogos, intensivistas y médicos de otras áreas y la segunda, integrada por tres científicos reconocidos internacionalmente para orientar sobre cómo hacer la transición hacia la normalización.

Entiendo que es lo que debe hacer el nuevo gobierno, pero estimo que esperar más de un mes para hacerlo sería perder un tiempo precioso, como el que han perdido las actuales autoridades, por su tozudez, de querer ser ellos ley y batuta, para dejar fuera la Constitución que ha sido violada con medidas que vulneran derechos fundamentales.

Hay que destacar que desde el primer momento el presidente uruguayo, Lacalle Pou rechazó aplicar una cuarentena obligatoria, como se hizo aquí, que se asemejó a un encierro colectivo de los ciudadanos, además, produjo un cierre de actividades de manera selectiva, no global y así no afectó gravemente la economía como en otros tantos países.

Reitero que entiendo como válido el hecho de que el uso obligatorio de las mascarillas es asunto de vida o muerte y que no debe ser cuestión de obligar a nadie a usarlas, sino de educar a la gente para que entienda el porqué de esa disposición.

No es cuestión de intimidar, encarcelar o multar a nadie, sino de crear conciencia y el proceso de votación del domingo 5 es el mejor ejemplo de que no hay que usar la fuerza para lograrlo.

Fui testigo de que hubo ciudadanos de avanzada edad que acudieron a votar hasta con el traje de protección que usan los médicos para evitar ser contagiados, pero cumplieron su deber cívico, porque la gran mayoría de los ciudadanos son obedientes a la Constitución y las leyes.

Ojalá el gobierno electo, que pregona ser del cambio, predique con el ejemplo, haciendo suyas acciones o expresiones paridas por otros, pero que convienen al interés nacional.

Así es que, a trabajar, para que sea posible en el futuro, que comer sea primero.

*Periodista y politólogo

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