Apuntes a la crisis

Manuel Hernández Villeta
Los desempleados

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

El cierre de las actividades del sector público y la casi totalidad del comercio, lleva al país a una crisis económica, social y de salud. Las medidas tomadas son correctas, válidas y valientes, pero debemos ver con claridad los negros nubarrones que tenemos encima.

Aplicar mayores medidas de control social, como el toque de queda de 24 horas, podrían tener peso aplastante para una gran mayoría de dominicanos. En este país, millones viven del día a día. Producir hoy, para comer mañana.

No se hable únicamente de residentes en barriadas marginadas, que en un toque de queda total se morirían de hambre, sin dinero ni facilidades de trabajar para poder conseguir su diaria alimentación.

Tendríamos que llegar hasta la clase media, endeudada hasta el cuello, que vive de exhibir lujos en base a préstamos y tarjetas de crédito que les deja sin un centavo al mes. Desde hace años la clase media se ha ido proletarizando y subsiste por sus osadías de grandeza, de aparentar lo que no tiene.

A la hora de la verdad, tiene el bolsillo en las mismas condiciones del que recibe salario mínimo, el chiripero, el obrero de zona franca o el chofer de carro público. Encerrar a millones de personas, sin facilidades de subsistencia, entraña un grave problema social y humano.

Nadie en el país tiene soluciones para poder alimentar a una población que está encerrada en su casa y sin producir. Los supermercados pueden abrir, como en Panamá, dos o tres horas al día, pero se compra con dinero y todos los que han quedado desempleado en estos momentos, no tienen billetes para cubrir sus necesidades.

Cierto que hay que tomar medidas heroicas, para contrarrestar el coronavirus. Todas esas acciones serán dolorosas y aunque podrían perjudicar a miles de personas, lo que se busca es salvarlas. Cada ciudadano tiene que actuar con responsabilidad y pensar en su vida y la del prójimo.

Pienso que la cuarentena con toque de queda las 24 horas debe ser la última acción a tomar por las autoridades, debido a sus consecuencias sociales. Ahora, si solo queda ese camino para controlar el coronavirus, sea bienvenida. Pero antes se deben y tienen que aplicar otras menos drásticas.

Todo el que viole el toque de queda debe ir preso hasta que se solucione la crisis. Hay que garantizar asistencia médica gratuita a toda la población que la necesite. A fin de este mes y a comienzo del otro, la casi totalidad de los dominicanos deben pagar la renta, la energía eléctrica, el cable, los préstamos: debe darse una gracia en los pagos hasta el final de esta crisis de salud.

Hay que racionar la venta de artículos de primera necesidad. No es posible que un cliente vaya a un supermercado y se lleve mercancías por más de 50 mil pesos, cuando en fila se encuentran compradores de 500 y mil pesos.

Para evitar la movilidad, hay que suspender totalmente los servicios de vehículos públicos, y racionar la entrega de gasolina a los privados. Todas estas acciones podrían ser menos dolorosas que el toque de queda de 24 horas. Que la ciudadanía colabore, para bien de todos. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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