Así dejó el toque de queda a las 12:00 del mediodía las avenidas Duarte y José Martí

Por: Redacción

Por Genris García

SANTO DOMINGO, RD.– Las tiendas de la avenida Duarte, principal arteria comercial del Gran Santo Domingo, bajaron sus puertas metálicas poco antes del mediodía de este sábado, cuando los clientes desaparecieron por el toque de queda que iniciaría a las 12:00 meridiano para tratar de frenar el avance del covid-19.

Un escenario similar se observaba en la calle José Martí, otro infierno en días normales, dónde los comerciantes de cualquier cosa imponen sus reglas.

También cerraron los tarantines y buhoneros que ocupan las aceras y parte de la vía.

De ambas vías, desaparecieron los choferes de carros y guaguas voladoras que entaponan la vía al circular sin ningún control.

Allí todavía quedaba la resaca de las compras de Año Nuevo, y aunque es víspera del Día de Reyes, no se observaron juguetes en las estanterías, ni en cualquier lugar como suele pasar.

Trabajadores municipales recolectaban los desechos que lanzan a las vías propietarios de grandes cadenas de tiendas, buhoneros, pregoneros de víveres y transeúntes.

La José Martí, desde la avenida México hasta próximo a la Padre Castellano se recorre en minutos.

En el infierno que se forma en las esquinas de la Duarte con París no se escuchaban las prédicas de salvación de unos pastores que tienen como tribuna un balcón de un edificio viejo.

No había agentes de la Digesett, ni faltan hacían, tampoco carteristas, ni policías.

Solo algunos sin techos y desquiciados mentales se paseaban por ese tramo que en días normales es un verdadero pandemonio.

Por la Paris se desplazaban algunos camiones movilizando esas cargas que no se pueden detener en los muelles y sirven para abastecer los centros comerciales.

En algunas esquinas se vieron uno que otro motoconchista que buscan hacer su agosto en este enero de confinamiento por la pandemia del covid-19.

En el parque Enriquillo había algunos parroquianos a los que ni policías, ni militares le marchan porque para algunos, ese es su hogar.

En la Duarte y José Martí con México el panorama era similar.

En el barrio Chino no aparecía ni una alita de pica pollo. Todo estaba cerrado.

Durante el recorrido por ambas vías, no se observaron patrullas de policías o militares, pero el comercio obedeció el decreto que busca reducir los contagios provocados por el coronavirus.

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