¡Basta ya!…

Por: Redacción

Por Alberto Quezada

En la actualidad, la República Dominicana padece una crisis institucional caracterizada por la existencia de altos niveles de corrupción en todos los estratos de la vida pública. No existe un recodo del engranaje político que no esté impregnado por el flagelo de la corrupción. Es innegable.

Y, precisamente, son la mayoría de los líderes de los partidos que han alcanzado el poder político los que históricamente han entronizado las acciones más perversas de apoderamiento impune del erario público, de cara a una sociedad que observa con horror como la miseria se entronca en el pueblo mientras una minoría en el poder se enriquece impúdicamente generando millares de multimillonarios.

Para que tengamos una idea de lo que estamos planteando es necesario hacer un breve recuento de algunos datos que están contenidos en informes relativamente recientes de entidades que estudiaron el tema. Leamos.

En los índices de percepción de la corrupción que publica anualmente Transparencia Internacional, en el 2015 la República Dominicana recibió 33 puntos sobre 100 en transparencia y combate a la corrupción, quedando en la posición 103 de 168 países evaluados y entre los últimos 10 de los 34 países del continente.

Los resultados de la encuesta Gallup-Hoy de febrero de 2016 indican que un 80% de la población entiende que hay corrupción, de los cuales el 45.7% considera que hay más corrupción que antes y el 34.4% considera que la corrupción es igual que antes; y el 62.7% de los jóvenes considera que la corrupción aumenta con el paso del tiempo.

Ante este panorama, era necesario actuar, no se puede esperar más, hay que apoyar el esfuerzo que se está llevando a cabo, no importa de donde venga, quien o quienes lo hayan impuesto o conducido. ¡Basta ya de tanta corruptela e impunidad!

Es un reclamo y anhelo que viene de décadas, es una acción que la mayoría de los dominicanos y dominicanas esperaban con ansias, dado el estado de depredación dominante a que la mayoría de los gobiernos y sus colaboradores han sometido históricamente a esta media isla caribeña. Ojalá y no me decepcionen.

El autor es periodista y magister en derecho y relaciones internacionales. Reside en Santo Domingo. Quezada.alberto218

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