Cuando no hay asidero

Oportunismo en Cancillería

Por Guarionex Concepción

Los dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no están en la mínima posición de exigir absolutamente nada al nuevo gobierno.

Hay que ver como un paso de avivateria política el hecho de que dos o tres ex funcionarios peledeistas bravuconeen ante la posibilidad de ir a las cárceles.

Cual otra lectura se le podría dar al hecho de que, desacreditados por la onerosa corrupción, pidan detener la avalancha de acusaciones que se les ha venido encima.

Pero cómo, si toda la evidencia ha sido aireada a soto voces por millones de testigos del robo descarado de los recursos del Estado que cometieron a lo largo de sus muchos años en el poder.

Hay una presión casi insostenible de esos testigos para que se haga justicia. Varios de los nuevos funcionarios -no todos los que debieran ser- han hablado de la necesidad de investigar el descaro de los robos y saqueos, y los desvergonzados del PLD le exigen al presidente Luis Abinader que los mande callar o a actuar.

Es una forma de presionar para forzar una especie de precipitación que no de tiempo al cúmulo de pruebas y correcta instrumentalización de los expedientes.

Si esa presión peledeista encuentra eco en las autoridades los expedientes podrían caerse por falta de sustentación, que es la meta de los morados.

Ahora, lo que han conseguido estos multimillonarios ex funcionarios es que se arrecie la persecución, como debe ser, en respuesta a su burla, ya que antes de alardear inocencia tenían que saber que se enfrentan a experimentados miembros de un veterano ministerio público, lo cuales no paran mientes ante poses y discursos oportunistas.

La Procuradora General de la República no se dejará manejar esta como el avezado torero que espera el momento propicio para dar la estocada que derribe a la bestia, sin importar sus movimientos.

Estos corruptos de marca mayor, con la espada de Damocles pendiente sobre su cerviz, están dando muestras de desesperación con ese paso del Comité Político del PLD y de nada les valdrá.

Que sepan que el gobierno está obligado a actuar, porque ya la aplicación de justicia no puede ser desoída, salvo que sepan cómo van a evitar el rebrote de las masas, ocupando la Plaza de las Banderas, como primer paso, y luego todas las demás, hasta que vayan a las cárceles los ladrones y sean devueltos los bienes malversados.

El pueblo está impaciente, pero dará chance al ministerio público para que compile todos los documentos con las pruebas del más insólito saqueo de las arcas públicas jamás antes visto.

Los que pronto pasarán a ser acusados podrán brincar y patalear, exigir y gritar, pero no detendrán el desenlace que, como crónica de una muerte anunciada, es lo que va a ocurrir, sí o sí.

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