De concertación y sepulturas

Manuel Hernández Villeta
La Pandemia y la apertura

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

La lucha partidista está de nuevo en pie. Ahora no se trata de los votos electorales, sino del dominio de la Suprema Corte de Justicia, las altas cortes, la Junta Central Electoral, la Cámara de Cuentas, el Defensor del Pueblo y otros.

Estas selecciones directa o indirectamente tienen que pasar por el Congreso Nacional, donde el Partido Revolucionario Moderno tiene una mayoría que puede ser aplastante. Si quiere se lo puede llevar todo.

Habría que ver si Luis Abinader tiene el desprendimiento de entregar sillones que de acuerdo a su posicionamiento le pueden corresponder. No se olvide que en ocasiones la política no es destruir, sino hacer buenas alianzas.

La primera alianza política se dará para escoger a los próximos miembros de la Junta Central Electoral. Siempre los partidos gobernantes han nombrado su Junta. Eso necesariamente no les garantiza el triunfo, pero les permite los tremendismos.

En la conformación del Consejo Nacional de la Magistratura el sector gobernante tiene una baraja bajo la manga. El presidente del Senado es un aliado político, por lo que tiene una voz y un voto, paralelo al del PRM. No creo Luis Abinader renuncie a un voto extra que le permitiría hacer cambios oportunos en la Suprema.

Con las deserciones del PLD, la Fuerza del Pueblo se convierte en la segunda representación en el Senado. Con un voto para elegir y participar en altas decisiones, su camino es ser aliado circunstancial de Abinader.

Salir a buscar concertación política antes de los cien días indica a las claras que Abinader busca paz para poder gobernar en medio de una de las más profundas crisis económicas de los últimos años. Habrá que ver hasta dónde trota la oposición.

Ahora mismo hay una regla de tres en la vida partidista nacional. La Fuerza del Pueblo deberá avanzar, si el fraccionamiento se manifiesta en el PLD y el temor a las procuradoras independientes, los lleva a la barahúnda de que se salve quien pueda y como pueda.

Danilo Medina es el armador del PLD. Es su dueño y señor. Habrá que ver los pasos que da luego de su descanso por el trabajo de los últimos ocho años. Cuando un partido cae en el reflujo, lo trascendente es sobrevivir.

Con la pandemia hay un problema de subsistencia para todos. La recomposición de los partidos mayoritarios se dará en los próximos meses. Será un camino tortuoso donde muchos tendrán la última oportunidad de levantar su liderazgo. Algunos serán sepultados para siempre. Ya hay barbas en remojo. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

Compartir:
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •