Dios mío!!

Alberto Quezada
Leonel, cuidado

Por Alberto Quezada

Dios mío! Pero qué difícil es pasarse un diciembre tranquilo y alegre en esta media isla caribeña de mis amores y dolores. Lo digo porque por más esfuerzos que realizo para hacer de esta temporada singular, una época especial, no hay manera de conseguirlo.

Quiero dejar claro que ni por asomo soy seguidor del pensamiento pesimista desarrollado en varios textos por los escritores dominicanos don José Ramón López y el doctor Francisco Moscoso Puello. Dios me libre.

Pero como soy dominicano, con profunda sensibilidad social y un soñador impenitente de que es posible la construcción de una sociedad mejor, no puedo sustraerme de denunciar públicamente una situación tan indignante.

Esto lo digo amigos lectores, porque en menos de dos semanas transcurridas de este mes diciembre, he sido testigo de excepción de tres actos de delincuenciales que me han dejado impactado.

Debo decir, que los tres actos delincuenciales a los que voy hacer referencia se originaron en una de las zonas consideradas socialmente como exclusivas del Distrito Nacional, el sector Arroyo Hondo.

El primero de los actos escenificado por quien escribe fue el que tiene que ver con un atraco a punta de pistola a las 6:00 de la mañana de parte de dos jovencitos que se desplazaban en una motocicleta para despojar de un motor un señor que se dirigía a su trabajo, en la avenida Camino Chiquito del referido sector. En este hecho los atracadores, señores, aparentaban menos de 20 años de edad.

El segundo que presencie fue que despuntando el alba, 6: 35 de la mañana, un señor desde su automóvil repelía a tiros a dos supuestos atracadores, que a su decir, le perseguían para intentar despojarlo de su automóvil.

Y el tercer evento lo constituye una intentona de atraco de parte de dos jóvenes que se transportaban en un motor a dos damas que se ejercitaban en una de las calles del sector en referencia, estas pudieron evitar la materialización del hecho porque penetraron despavoridas a uno de los residenciales que le quedaban cerca.

Imagínense ustedes, amigos lectores, si esto está ocurriendo en pleno diciembre en este sector perfumado de la sociedad dominicana, que no estará pasando en aquellos lugares donde habitan los hijos del sol.

El autor es periodista y magister en derecho y relaciones internacionales. Reside en Santo Domingo. Quezada.alberto218@gmail.com

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