El PLD y su miopía

Alberto Quezada
Contraloría y Covid-19

Por Alberto Quezada

Lo que sectores fácticos y geopolíticos nacionales e internacionales habían planificados hace varios años acaba de ocurrir: el desalojo del poder del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Lo diseñado en su matriz para esos fines acaba de cumplirse al pie de la letra.

Lo habíamos advertido, lo escribimos hasta el cansancio, solo hay que revisar mis artículos en los archivos de los medios de comunicación para los cuales escribo de manera regular. Nadie hizo caso, no quisieron leer o descifrar bien los signos de los nuevos tiempos.

Los pele deístas tomadores de decisiones no quisieron comprender que para un sector importante de la geopolítica mundial y sus representantes ideológicos locales, ya era insoportable la permanencia en el poder político de esa organización fundada por el profesor Juan Bosch en 1973. ¿Y por qué esos sectores pensaban así? Veamos.

Según sus informes, ese colectivo había acumulado mucho poder, se había constituido en una corporación económica que ya no necesitaba de los tradicionales capitales dominicanos para financiar y realizar sus actividades partidarias para lograr o retener el poder.

Además, esos mismos informes daban cuenta de que el poder que había logrado concentrar esa entidad política no solo se limitaba a lo económico, sino, que había sido extensivo a la construcción de una nueva casta militar que respondía fielmente a ellos.

Pero más aún, esos mismos sectores habían percibido que el PLD se había constituido en una peligrosa y descomunal maquinaria política que controlaba todos los poderes del Estado, Ejecutivo Legislativo, Judicial y Municipal.

El plan estaba en marcha, pero nadie hacia caso, repito, todo era gloria y fiesta como escribiera René del Risco Bermúdez en su hermoso poema titulado “Una primavera para el mundo”.

Pero ahí está la tremenda realidad con toda su elocuencia aterradora. El liderazgo partidario descabezado, el partido dividido y echado del poder y más de 500 mil peledeístas para la calle.

El autor es periodista y magister en derecho y relaciones internacionales. Reside en Santo Domingo.quezada.alberto218@gmail.com

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