El secuestro exprés

Alberto Quezada
¡¡Basta ya!!

Por Alberto Quezada

A la agenda política, social y económica se ha incorporado un nuevo elemento que desde que se dio a conocer ha perturbado de manera estremecedora a amplios sectores de la sociedad dominicana: El secuestro exprés.

Esta modalidad delincuencial ha irrumpido con tantos bríos en el alma nacional que ha sacado del debate público a temas tan importantes como los geopolíticos, económicos, electorales y sociales que por algún tiempo habían dominado la agenda de los últimos días.

No es para menos, este es un tema que debe preocupar a todos por igual, no solo a las autoridades nacionales, porque de verlo con indiferencia o un típico caso de delincuencia ordinaria nos conduciría a una sociedad invivible.

Es una verdadera tragedia para cualquier familia ver uno de sus integrantes envuelto en uno de estos desagradables e impredecibles momentos de ser víctima de un secuestro exprés por parte de bandas antisociales.

El trauma es enorme, la impotencia y la intranquilidad es terrible, el impacto que esto genera en el ánimo social e individual de los afectados es incalculable, no quisiera ver a nadie, muchos menos a un dominicano, ser tocado por esta aterradora modalidad delictiva.

La sociedad y las autoridades nacionales no pueden permitir que la delincuencia nacional e internacional tome más espacios, intente imponer sus reglas y se aposente entre nosotros al punto de ponernos patas arriba.

Las evidencias están demostrando que esta modalidad de secuestro extorsiva está activa en el país. Hace unas semanas, cuando les eran conocidas medidas de coerción a implicados en un secuestro, robo y maltrato de varios jóvenes en el sector Evaristo Morales, dos hombres fueron al Palacio de Justicia del Distrito Nacional a testificar que también fueron víctimas de esa banda.

Y el caso más reciente es el de Elianny, hijastra del periodista Geomar García, quien fue secuestrada, presionada, robada y luego abandonada por tres individuos armados, a bordo de un carro Sonata, blanco, luego de conducirla a un cajero bancario y forzarla a retirar su dinero. Hay que parar eso…

El autor es periodista y magister en derecho y relaciones internacionales. Reside en Santo Domingo. Quezada.alberto218@gmail.com

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