Evo Morales: víctima de su propio desenfreno

Evo Morales: víctima de su propio desenfreno

Por Ángel Belisario/¡Más allá de la curva!

SANTO DOMINGO.- A propósito de un interesante trabajo periodístico publicado este 19 de noviembre en el periódico digital Vigilanteinformativo.com, titulado “Golpe con golpe yo pago“, cuyo autor Jorge Chávez Morales evoca el año 2005 cuando el diputado Evo Morales había pedido la renuncia del entonces Presidente Carlos Mesa y años más tarde (2019) es el mismo Calos Mesa quien está detrás de los movimientos de protestas que provocan la renuncia de Evo Morales (Vigilante Informativo, Nov. 2019) la cual ha sido denominada por algunos como golpe de Estado contra el Presidente hoy exiliado en México.

Yo no me atrevería a decir que aquellos vientos de 2005 trajeron estos lodos de 2019. No, en modo alguno. Ya para 2003 en La Paz no había paz, por eso se produjeron las sucesivas renuncias presidenciales un poquito similar a lo que ocurría en Ecuador durante los primeros lustros del inicio de este Siglo, con las salidas intempestiva del Poder desde 1997 de los gobernantes Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad, Gustavo Noboa, Lucio Gutiérrez y Alfredo Palacio hasta la llegada de Rafael Correa.

En Bolivia se puede citar a Gonzalo Sánchez de Lozada, Carlos Mesa y al mismo Eduardo Rodríguez.

Lo cierto es que un poco más atrás los bolivianos y mocho más los indígenas eran víctimas de Hugo Banzer, este último amigo del fallecido Presidente Joaquín Balaguer, ambos con prácticas similares en el ejercicio del Poder.

No me atrevo a plantear que aquellos vientos trajeron estos lodos en Bolivia por entender que Evo Morales ha sido víctima de su propio desenfreno, ambición e interés a permanecer en el Poder.

Jamás debió invalidar por la vía del Tribunal Constitucional de Bolivia la decisión votada por el pueblo en el referéndum de 2016 contra su deseo de aspirar a un cuarto período presidencial.

Esto no implica que no sea reprochable el comportamiento de la oligarquía de Bolivia en todos los procesos de inestabilidad y desgracia que se han sucedido en el país suramericano en los últimos años.

Morales pudo haber practicado la alternabilidad en el Poder. Parece que ignoraba su gran legado y sus aportes a su propio pueblo.

Evo no fue un líder con tacto capaz de diseñar una estrategia para que alguno de los suyos le sucediera en el Poder. Todos renunciaron y una opositora aprovechó el regalito porque los oficialistas huyeron cobardemente.

Tanto la izquierda latinoamericana o gobiernos progresistas de la región como los mismos gobernantes de derecha, centro izquierdas o aquellos que han tenido algún nivel de popularidad después de dos períodos de gestión han cometido el deleznable hecho de pretender quedarse en el Poder usando mecanismos no siempre santos.

¿Por qué lo hacen? Me atrevo a asegurar, sin temor a equivocarme, que la mayoría teme rendir cuentas y consecuentemente temen ser sometidos a la Justicia porque no tienen manera de justificar la falta de transparencia en la Administración de los bienes públicos.

Otros, tal vez en menor cuantía, temen a represalias y a persecución política, lo que demuestra en ambos casos la fragilidad institucional en los países de América Latina, donde muchos ex gobernantes terminan siendo inversionistas y personas con mucho dinero y dueños de patrimonios que antes de ser gobernantes no tenían.

¿Es tan difícil ser un referente ético y digno de admiración después que se ocupa la Presidencia de la República durante un determinado período en América Latina y el Caribe?

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