La esclavitud en Haití

La esclavitud
La esclavitud en Haití

Por: Elvi Paredes

En su más reciente informe, la Organización No Gubernamental, Walk Free, intenta igualar de manera maliciosa y mal intencionada, a la República Dominicana con Haití, en materia de prácticas esclavistas.

Señala el informe, presentado por ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en su Índice Global de Esclavitud 2018, que en Haití existen más de 59 mil casos de esclavitud moderna.

Sin embargo, este informe está muy lejos de la realidad haitiana, ya que la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), así como otras organizaciones No Gubernamentales, han denunciado en reiteradas ocasiones, la existencia de más de 600 mil niños, niñas y adolescentes en Haití, en condiciones de esclavitud, donde la casta más pudiente, los utiliza como sirvientes, en la forma más cruel posible.

Una radiografía bastante elocuente del proceso de esclavitud moderna en Haití, lo describe Jean Robert Cadet, en su libro, “Restavec: un niño esclavo en Haití”, este señala que “a pesar de la abolición del régimen esclavista, la primera República negra del mundo sólo cambió de amo, al reproducir el mismo sistema”.

Cadet, es un ejemplo de lo que en Haití se conoce como los restavec, termino creole que proviene del francés reste avec, y que se puede traducir como “quédate con”.

En su libro, Cadet narra que a los cuatro años, su madre, falleció y su padre, blanco, se negó a reconocerlo y lo entregó a una antigua maestra, pasando toda su infancia trabajando de criado, y finalmente se convirtió en un restavec más.

De acuerdo con el autor del libro, un muchacho abandonado por su familia sin recursos, lo entrega a otra acomodada, con la esperanza de que no pase hambre, aunque en la mayoría de los casos -sostiene-, estos niños desarraigados se convierten en pequeños esclavos.

“Los padres biológicos piden a la familia que le acoge que el niño vaya a la escuela y sea bien alimentado. Hay muchas promesas que luego no se cumplen”, cuenta Cadet en su libro.

En tanto que Alphonse Deo Nikunzimana, Director del Programa de Lucha contra el Tráfico de Menores de la Pan American Development Foundation (PADF), señala que los niños esclavos en Haití, “Trabajan por encima de sus posibilidades, no reciben remuneración alguna, son víctimas de abusos sexuales y de todo tipo. Son obligados a limpiar la casa, cocinar, cargar agua y buscar leña”.

Nkunzimana tiene 46 años, de origen ruandés y graduado en Ciencias Políticas por la Universidad de Pittsburgh, llegó a Haití en 2003.

“En Haití, hay padres que rehúsan aceptar a su hijo de vuelta” “Tuvimos una niña de 16 años. Localizamos a su madre verdadera que nos dijo que no la podía aceptar porque tenía otros seis hijos. No tenía cómo alimentarla”.

Así se expresa Marline Mondesir, directora del Centre de Action le Development (CAD), que acoge a niños esclavizados que fueron rescatados en Haití.

Sin embargo, la República Dominicana NO es Haití

En República Dominicana no hay esclavitud de ninguna clase, ya que todos los haitianos que se encuentran en el país, tienen la libertad de irse cuando lo deseen, y en la mayoría de los casos han desplazado a los dominicanos, en diferentes actividades.

Es por ello que exijo, que reclamo, a los organismos internacionales que no continúen enlodando el nombre de los dominicanos, y de la nación dominicana, al intentar igualarnos con un territorio que ni siquiera se puede llamar país, donde no existe gobierno, ni instituciones de ningún tipo.

Ese es Haití. Solo un nombre y una historia. Un estado fallido, que fracaso, si se puede hablar de fracaso, puesto que nunca fueron Estado.
Esa es solo una muy pequeña pincelada de la realidad haitiana, en lo relativo a la esclavitud moderna, una esclavitud promovida y sostenida por la propia élite haitiana.
Élite haitiana que promueve que los haitianos emigren en masa a la República Dominicana, así como a otras naciones, en menor medida. En fin, lo que les interesa es deshacerse de ellos.

Élite haitiana que promueve el esclavismo de sus propios ciudadanos, explotándolos en todas las formas posible, sean mujeres, hombres o niños.

Élite haitiana que promueve el odio haitiano contra los dominicanos, como una forma de descargarse de su responsabilidad de crear fuentes de empleos, construir hospitales, escuelas, sistemas de carreteras, acueductos, viviendas, así como la creación de conciencia de los haitianos, acerca de la necesidad de proteger el medio ambiente de su país.

Y no lo hacen, porque muy en el fondo de su alma, su verdadera intención es la destrucción de la nacionalidad dominicana, y el anhelo ancestral de poder adueñarse una vez más, del territorio dominicano, que por 22 años, invadieron.

Sin embargo, esta vez, no a través de una invasión armada, porque no podrían, pero si, a través de la ocupación ilegal masiva y sin control, borrando la frontera.

elviomarparedescruz@gmail.com

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