Praxis política en el PLD

Liderazgo del PLD
Ni Danilo ni Leonel

Por Alberto Quezada

Con 14 años ininterrumpidos en el ejercicio de poder, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) debe entrar en una profunda fase de reflexión de lo que será su futuro político inmediato como organización política.

De igual manera, esa entidad partidaria debe comenzar lo más pronto posible un examen crítico y desapasionado de su paso por la conducción del Estado con la finalidad de establecer cuáles han sido los avances en términos materiales y espirituales de la República Dominicana durante el referido periodo.

Hago el planteamiento dado el hecho de que percibo en el ánimo social una tendencia hacia el hastío y el desaliento, a pesar de los avances tangibles logrados por las administraciones del PLD durante su ejercicio gubernamental de cerca de 20 años.

Pienso que es necesario que el que el liderazgo y la dirigencia fundamental de este partido comiencen hacer un ejercicio de introspección a los fines de determinar hacia donde van dirigir sus pasos como colectivo y como gobierno en los días por venir.

El ambiente es tenso, hostil, no solo para el actual Gobierno y su presidente Danilo Medina, sino también para el presidente de esa institución política y ex presidente de la República, Leonel Fernández.

Esa entidad política debe abocarse a la búsqueda de salidas inteligentes a este ambiente de empantanamiento y atomización que se percibe en el manejo de la gestión pública, no puede quedarse así, si es que quiere continuar conduciendo los destinos nacionales más allá del 2020.

La coyuntura política y social, señores, indican que hay que incorporar nuevos elementos, el presidente Medina y el liderazgo principal del PLD deben entender eso, asimilar eso, comprenderlo.

Sin ánimos de trazar pautas, pienso que sería saludable contemplar la posibilidad de permitir el acceso y participación en la dirección de algunos de los estamentos del Estado de figuras de la oposición política.

Entiendo que esto le daría un respiro y momentáneamente permitiría fortalecer la gobernanza alejando así cualquier posibilidad de que en un futuro se pudiera perder el control social. Probablemente, por este planteamiento un sector importante del peledeísmo se moleste, por considerarlo un absurdo, un infantilismo político; pero a ellos le digo que no, que de lo que se trata es de praxis política. Más nada.

El autor es periodista y magister en derecho y relaciones internacionales. Reside en Santo Domingo. Quezada.alberto218@gmail.com

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