La OEA

Manuel Hernández Villeta
Funcionarios en acción

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

La Organización de Estados Americanos (OEA) no es un organismo creíble. No es la solución para garantizar unas elecciones limpias. Los dominicanos en múltiples ocasiones hemos sido víctimas de sus chantajes. Siempre trató de dar legalidad a las intervenciones militares de los Estados Unidos y a dictaduras, como la de Rafael L. Trujillo.

El secretario general de la OEA quiso limpiar la fea cara del organismo, cuando se intentó hacer un mea-culpa sobre la intervención norteamericana del 65, y el respaldo de este organismo. Una crítica de mal sabor, porque han seguido en su mismo sendero de postración.

La OEA puede supervisar las próximas elecciones dominicanas. Como organismo internacional tiene todo su derecho en esa labor supervisora, pero no es una institución confiable. Sus fallos y decisiones no van de acuerdo a realidades, sino el dar apoyo a las órdenes norteamericanas.

Para las elecciones hay que seguir buscando observadores. Hay que integrar a representantes de la Unión Europea y personalidades internacionales.

A nadie se le puede descartar, pero hay algunos que se les tiene que poner en profunda observación.

En casos recientes, la parcialidad de la OEA es evidente. Tenemos a Bolivia y Venezuela. No parece un organismo que debe velar por la paz continental, sino un mensajero de las órdenes que provienen desde la gran potencia del Norte.

En Venezuela, la OEA se ha inclinado desde hace tiempo a un lado. Su papel era ser mediadora. Buscar una salida pacífica a una crisis que se alarga. Nada ha sacado en claro. Apoya un gobierno sin sede, y quiere que los militares le den un golpe de Estado a Nicolás Maduro.

Con Bolivia hicieron el papel de observadores. Encontraron irregularidades, la dieron a conocer, y luego se unieron a los que pidieron la cabeza de Evo Morales. El presidente de Bolivia tenía que llamar a nuevas elecciones, pero era de ley terminar su mandato constitucional.

Detrás de cada uno de los golpes de Estado institucionales que se han dado en América Latina, ha estado presente la OEA apoyando a uno de los bandos. No ha ejercido su labor de mediadora, porque no le interesa. Ese no es el papel de esta institución. Por lo tanto no es confiable.

No rechazamos que la OEA venga a supervisar el proceso electoral dominicano. De hecho es necesario que asista a la Junta Central Electoral, pero no es confiable. Sus decisiones se pueden mover como el viento, y favorecer de acuerdo a posibilidades de la geo-política continental, no en beneficio del país.

En una ocasión se ganó el epíteto de Ministerio de Colonias Americanas, por su postración ante los designios de los norteamericanos. Ya conocemos su accionar en la revolución del 24 de abril de 1965, cuando trató de legalizar la intervención militar norteamericana. Las manos de la OEA en las elecciones dominicanas, no es un cuño de garantía, sino de intranquilidad. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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