La voz de los obispos

Manuel Hernández Villeta
La voz de los obispos

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

La Conferencia del Episcopado Dominicano defiende su derecho a opinar. Estoy de acuerdo. De hecho, es la misma iglesia católica que hace mutis y se repliega, al callar ante muchos de los problemas sociales del país. De la voz tonante del Cardenal López Rodríguez, se ha caído en la pasividad casi total de los templos.

Es positivo que, con motivo del Día de La Altagracia, la Conferencia del Episcopado haya producido un documento donde en primera instancia plantea el tema electoral. La iglesia era la tradicional mediadora de los problemas electorales, con monseñor Agripino Núñez Collado, pero al propugnar por la creación de las altas cortes, se quitó esa investidura.

Los temas conflictivos se tienen que llevar a los tribunales Constitucional y Electoral, y no buscar mediación religiosa. Si se crearon los jueces especializados en temas electorales, no se les puede despojar de su deber, para dárselo a los obispos.

Creo, como los obispos, que se debe dar un pacto político, con miras a las venideras elecciones. Pero hay que ser realista, han fracasado todos los encuentros para consensuar los problemas nacionales. Ir a un pacto político es una buena iniciativa y la respaldamos, pero es seguro que no pasará del papel.

Si deben los obispos hacer todo el esfuerzo posible para que los candidatos se reúnan en una mesa, discutan la situación, tomen responsabilidades y jueguen limpio, para garantizar un proceso libre y democrático. Pero no estoy de acuerdo con el paternalismo y la sobre-protección a la Junta Central Electoral. Este organismo se tiene que ganar el respeto en base a su trabajo, y que pueda llevar a cabo unas elecciones libres y democráticas.

De ahí que se debe escuchar a fondo el llamado de los obispos, de que se den unas elecciones libres y transparentes. El papel principal en esa limpieza es parte responsable de la Junta. Por desgracia en el liderazgo político la línea es ganar, sin importar los medios y los métodos.

Es un crimen la compra de cédulas, y los obispos piden que se detenga esa práctica. Todos los partidos compran el documento de identidad y votación. La consigna en todo el liderazgo nacional, es que las votaciones se ganan el día de las elecciones si se cuenta con un saco de dinero para comprar conciencia.

No hay sanciones para los que compran cédula ni para los que hacen tareas fraudulentas. Hay que escuchar a los obispos, que están preocupados porque se burle el deseo popular del voto libre y soberano. Pero no pierdan el tiempo pidiendo que los candidatos presentes propuestas, porque nunca se han cumplido los programas de gobierno, dados a conocer en campaña de forma demagógica. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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