Lucha contra la corrupción

Por: Redacción

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

Para que avance la lucha contra la corrupción, tiene que haber una justicia independiente. Enfrentar casos de corrupción en el área administrativa no es un juego, ni tampoco la diversión de las clases medias sonando cacerolas.

El país necesita transparencia en la lucha para detener la corrupción en la administración pública. Es un trabajo arduo que se tiene que ejecutar con la mayor responsabilidad. No puede haber amigos preferidos, ni enemigos seleccionados.

Lo primero a ver es hasta donde el poder político permitiría que avance la lucha contra la corrupción. En la República Dominicana siempre ha sido un expediente que se maneja con ideas partidistas, de doblegar voluntades.

Cuando llegan los acuerdos políticos se olvidan los expedientes y los que fueron interrogados nunca más se les menciona. Esperemos que ahora no ocurra así, aunque la historia demuestra todo lo contrario.

La persecución de los corruptos no es como una película de vaqueros o de Charles Bronson en El Vengador Anónimo. Tiene que haber expedientes sólidos para poder condenar a los que sean implicados.

No puede la lucha contra la corrupción estar ambientada en la retaliación política, ni en perseguir a antiguos funcionarios por malquerencias partidistas. Las investigaciones tienen que hablar claro sobre los dolos cometidos. Solo actuando de acuerdo a los reglamentos judiciales el pueblo verá credibilidad en la aplicación de la ley.

Lo más pronto posible hay que oficializar la figura de la Procuraduría General de la República independiente. Un proyecto de ley en ese sentido debe ser sometido por un legislador o el Presidente Luis Abinader.

Ahora mismo no hay la Procuraduría independiente. El presidente Abinader le dio plenos poderes a la funcionaria actual para que actúe sin presiones de ningún tipo, pero todavía sigue siendo una dependencia y una empleada del Poder Ejecutivo.

La lucha contra la corrupción en numerosas ocasiones de nuestra historia ha sido iniciada por políticos, que luego la congelan, en base a los acuerdos y arreglos de ocasión. Que pase en la lucha actual sería una burla al pueblo.

La mejor prevención para que se erradique la corrupción, es que la justicia aplique todo su peso al que en juicio público oral y contradictorio se le encuentre culpable de haber robado fondos públicos. Todo el entramado judicial, desde fiscales hasta jueces, tiene que blindarse con la honorabilidad. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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