Manejo Unitario de las Adicciones: un desafío para el nuevo ministro de Salud

Manejo Unitario de las Adicciones: un desafío para el nuevo ministro de Salud

Pienso que es obligación gubernamental crear una dependencia del Ministerio de Salud que provea servicios médicos a los adictos a drogas o el alcohol.

Por Manuel Mota Castillo, MD*

El estreno de un gobierno nuevo trae la esperanza de cambios substanciales en los esquemas y prácticas arcaicas, como la vieja falacia que considera como una elección personal la adicción a drogas ilegales.

Inicio este artículo con este concepto porque sospecho que es la razón para que, desde su inicio en la dictadura trujillista, el Ministerio de Salud no haya clasificado las adicciones a drogas ilegales y el alcoholismo como problemas de salubridad.

Según me explicó el doctor José Mejía Ledesma (mi amigo y colega), cuando él trabajaba en un centro de salud pública, las personas con adicciones eran referidas a organizaciones privadas como Hogares Crea o Casa Abierta. Esta información me sorprendió porque tenía la impresión de que algo habría cambiado en los 40 años que he vivido en Estados Unidos.

Para darle el beneficio de la duda, miré el portal del Ministerio de Salud y encontré que existe un viceministerio de salud colectiva, pero ahí no se menciona la drogadicción. https://www.msp.gob.do/web/?page_id=3168

Un resultado similar produjo la búsqueda en el título “dependencias”, que incluye varias organizaciones. https://www.msp.gob.do/web/?page_id=6739

En el resto del mundo las adicciones a substancias intoxicantes, juegos de azar, comidas, sexo, pornografía, juegos electrónicos, etc., son consideradas enfermedades mentales y basados en esta percepción, los ministerios de salud tienen departamentos destinados a diagnosticar y tratar a los enfermos que padecen de estas aflicciones.

Las conversaciones con periodistas y exfuncionarios del departamento de control de drogas, me dejaron la impresión de que las drogas de mayor consumo, luego del alcohol, son la marihuana, la cocaína, la heroína y el levometorfan, también se mencionan los inhalables que son la droga de los más pobres, como la gasolina y los pegamentos.

En este punto cabe mencionar que varias medicinas para la tos contienen dextrometorfano el cual, tomado en exceso, produce un efecto parecido al de las anfetaminas.

Pienso que es obligación gubernamental crear una dependencia del Ministerio de Salud que provea servicios médicos a los adictos a drogas o el alcohol. No podemos seguir pensando que una persona “un día amanece con la idea de que se hará drogadicto”.

Imagine el lector cuál motivo positivo podría encontrarse en practicar una actividad que provoca destrucción de matrimonios, pérdida de empleos y amistades, ruina financiera, encarcelación, destrucción de carreras políticas y/o profesionales y acaba con la vida.

No es sorprendente que la adicción se defina como la imposibilidad de parar el uso de una substancia o un comportamiento, a pesar de las consecuencias negativas de las cuales uno está enterado y ya ha experimentado.

Desde el 1987 llevo grabada las palabras de un hombre adicto a la heroína: “Había 5 personas en una habitación en el Bronx, pasándonos la jeringuilla con “la cura”. Yo sabía que el tipo que estaba antes de mi tenía Sida, pero la desesperación por la droga era más poderosa que el miedo al VIH”.

Aunque no siempre se llega a extremos como ese, no es arriesgado pensar que altos funcionarios del gobierno y hasta el Presidente de la República, han oído o conocen a una persona que “lo perdió todo” porque es alcohólico o era adicto a los juegos de los casinos.

Según me informaron las fuentes consultadas, la Ley 155-17 asigna el 15% de lo recaudado en las operaciones antidrogas que envuelven lavado de dinero e incautación de bienes adquiridos con fondos ligados al tráfico de drogas ilegales. Esto sugiere que posiblemente no sería necesario incrementar el presupuesto del Ministerio de Salud con fondos de los contribuyentes.

Por otro lado, si fuese necesario asignar más dinero a la entidad, con la eliminación de los cargos públicos innecesarios podrían surgir los fondos para implementar una tarea que, no sólo es justa sino necesaria para asegurar el bienestar futuro.

Entiendo que a los políticos les atraen las soluciones “inmediatistas” porque sus resultados los hacen lucir bien ante los votantes, pero también es cierto que un gobierno serio y honesto procura lo que es mejor para los ciudadanos, en lugar de lo que puede ganarle votos.

Afortunadamente, en el caso de esta propuesta ambos resultados son factibles.

Para concluir debo decir que RD posee un buen número de psiquiatras, psicólogos, terapistas y trabajadores sociales que pueden organizar un departamento coordinador de los recursos existentes (a nivel privado) y expandirlos para incluir prevención y educación.

*Psiquiatra
Manuelmota@hotmail.com

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