Oportunismo en Cancillería

Quisiera poder hacerlo

Por Guarionex Concepción

La designación en las Relaciones Exteriores del presidente del empequeñecido Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Miguel Vargas Maldonado, ha tenido un costo multimillonario que es difícil de cuantificar.

El empresario y político recibió un pago para brindar el apoyo de las siglas PRD al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en las elecciones nacionales pasadas.

Como propietario de esas siglas, Maldonado acomodó en el servicio exterior a decenas de paniaguados del que fuera el PRD, aunque no reunieran los requisitos mínimos para cumplir las funciones del cargo.

También nombró en la Cancillería y en distintas legaciones diplomáticas a las personas que su jefe, Danilo Medina, le enviaba desde Palacio, fuera quien fuera, botellas que no podrían ganar una posición por concurso.

Pasaron así a ser representantes de nuestro país en distintas naciones personajes que ni siquiera sabían el abc de la diplomacia, ni dónde quedaba el país en el que fueron nombrados, ni el idioma, ni fueron nunca a una oficina. Personas a las que sus subalternos no conocieron nunca, y que se embolsillaban miles de dólares cada mes, sin rendir cuentas a nadie.

No creemos que alguien pueda conocer a otro personaje que tenga mayor descaro que Vargas Maldonado, ni el costo que el país pagó en dólares a este señor por ocupar la Cancillería.

En consecuencias, el recién nombrado ministro de Relaciones Exteriores debe hacer una minuciosa evaluación de personal, antes de confirmar a una de las personas en su posición en la sede de la diplomacia dominicana.

Todo el dinero invertido en la Cancillería impidió la construcción de decenas de hospitales, unidades de atención primaria, caminos vecinales, carreteras, abastecer los hospitales existentes y mejorar la calidad de vida de miles de dominicanos.

Maldonado se hizo de las siglas y dividió el PRD comprado por Danilo, a la vez que prohijaron el más grande desbarajuste de la diplomacia dominicana,

Pero, eso sí, creemos que esa es una de las últimas grandes sinvergüencerías que soportaron los dominicanos, con cuyos recursos se han venido pagando a todos estos charlatanes.

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