Todavía está a tiempo

Quisiera poder hacerlo

Por Guarionex Concepción

Si el presidente Luis Abinader escucha las voces independientes que le piden aprovechar lo que está a manos para aumentar los ingresos del gobierno, será un mandatario histórico.

Lo que tiene a manos y reafirmara su liderazgo es: Rebajar el sueldo de los funcionarios que ganen más de 200 mil pesos.

Ordenar la suspensión del pago de viáticos a los funcionarios que devenguen un sueldo mayor de esa cantidad.

Restringir los viajes de funcionarios que no sean eminentemente necesarios.

Eliminar los pagos de vacaciones a esos funcionarios.

Suspender el pago de apartamentos a los mismos. Las dietas. El pago de participación en consejos de directores y los gastos de representación.

Los gastos en combustibles a esos mismos empleados del Estado. La asignación de vehículos. La entrega de tarjetas abiertas.

Además, llevar ante los tribunales de la justicia al que se robó los dineros del pueblo, al que robó discos duros o escondió evidencias de sus actos de corrupción. Al que se enriqueció vendiendo bienes y servicios al Estado, adulterando los costos de obras.

A los que aceptaron sobornos para incrementar precios y exigir determinantemente la devolución de los caudales sustraídos y decomisar los bienes materiales robados.

Solo así podrá el gobierno, en consecuencias y si faltaren recursos para cumplir con las obligaciones de velar por la salud del ciudadano, la educación y alimentación, hablar de aumento de los tributos

Cuando el gobierno apague la carcajada de todos los que, amparados en la impunidad, hicieron y deshicieron cuanto le vino en ganas, utilizando los recursos del erario, en su beneficio personal y familiar, entonces podrá hablar de una reforma complementaria.

Que este hombre joven, sano, inveterado, de honradez heredada de sus familiares, abra bien los ojos y consulte a la nación, antes de que una medida improcedente dañe el maridaje con los dominicanos de sentimientos patrióticos, que aún le favorece.

Que recuerde el mandatario que son muy turbulentas las aguas que rodean el poder y que nada entre tiburones. Que al asumir la Presidencia de la República contrajo el sagrado compromiso de ser justo, lo primero, para ser recordado por la posteridad como un buen gobernante.

Todavía está a tiempo, o, mejor dicho, aún lo está, el presidente Abinader, de impedir que se rompa la magia que lo ata a su pueblo. De no defraudar a cientos de miles de almas que cifraron en él sus ilusiones.

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