Un año tormentoso

Por: Redacción

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

El año que finaliza ha sido tormentoso. De luces y de sombras. De realizaciones suspendidas, pero con renacimiento pleno de las esperanzas. Al mirar atrás observamos uno de los años más difíciles de nuestra historia reciente.

Comenzó con desgarradoras luchas partidistas, en medio de la incertidumbre de unas elecciones generales, con una Junta Central Electoral navegando en medio de un mar embravecido, con la brújula atascada para señalar la meta.

La lucha por evitar la reforma constitucional fue el primer asalto de una atípica campaña electoral. Las división partidista fue solo parte del terremoto político, cuando sectores representativos se congregaron en plazas pidiendo no a la reelección.

Pero ahí mismo comenzó el clamor de lucha sin cuartel contra la corrupción. Este es un expediente que tendrá sus mayores repercusiones el venidero año. Ya se dio la primera parte con los presos preventivos y las investigaciones llevadas a cabo por la Procuraduría General de la República.

El proceso electoral fue traumático. Elecciones suspendidas, acusaciones de intentos de fraude, pero al final se impuso la mayoría. Con la división del Partido de la Liberación Dominicana las ecuaciones indicaban que Luis Abinader ganaba en primera o segunda vuelta.

Pero el peor de todos los males que sufrieron los dominicanos en este año fue la pandemia. La llegada del covid-19 alteró la vida nacional. Lo primero fue que cerró por completo al sector turístico y a las principales industrias y comercios, generando más de un millón de cesanteados.

En medio de la pandemia y capeando todavía la tormenta, el país se ha ido recuperando, pero persiste el desempleo, y el toque de queda se mantiene, aunque la tendencia de sectores irresponsables es violarlo. Se olvida que las precauciones sanitarias son la única forma de preservar vidas.

La escuela colapso con la pandemia. El año escolar se celebra a duras penas. Más bien el compromiso es para que los niños no pierdan la costumbre del estudio. No hay condiciones para las clases presenciales, y luego de la imposibilidad de darla vía internet, se está utilizando la radio y la televisión para estos efectos.

Lo importante debe ser tratar de dejar este año atrás, de sobrepasar los momentos de tristeza y amargura, y que el pueblo dominicano se enfoque en el porvenir, en la lucha que seguirá en el 2021, haciendo frente a los males ancestrales que todavía persisten en el país. De frente sin descansar, que siguen días difíciles por delante. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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