Usurpación periodística

Alberto Quezada
Leonel, cuidado

Por Alberto Quezada

Hay que admitir con dolor en el alma que cada día que pasa el ejercicio de la comunicación social en la República Dominicana es decepcionante. Todo el mundo se siente ser periodista, comunicador, analista, reportero y entrevistador. ¡Esto no tiene madre!

Este fenómeno crece cada día más, nadie lo detiene, todos se hacen de la vista gorda, y los pocos que se interesan por el tema de la usurpación son considerados amargados, frustrados y derrotados por el triunfo ajeno.

Aquí los pagineros, influencers, blogueros, community manager y dirigentes políticos enganchados a comunicadores, son los dueños y señores del ejercicio del periodismo en los diferentes medios de comunicación y las plataformas digitales. Esos señores son los “campeones” de la usurpación periodística.

Los periodistas graduados son desplazados de manera canallesca y cobarde, bajo el argumento peregrino de que vivimos en un Estado derecho y que por consiguiente los que usurpan están haciendo uso de la libertad de expresión que le confiere la Constitución dominicana. Vaya usted a ver.

El Colegio Dominicano de Periodistas ante esa situación no dice nada. El CDP es una entelequia de carácter humano que sólo se limita a emitir declaraciones frías y conservadoras que en nada impactan en la solución del problema que estamos planteando.

Lo que está ocurriendo en la actual coyuntura con los usurpadores del ejercicio del periodismo, repito, es terrible, asqueante y desesperante, el daño moral, ético, profesional que se le está haciendo a la profesión son de dimensiones incalculables.

Esto no puede continuar por el derrotero que va, hay que moverse a los tribunales, al Congreso Nacional, modificar la Ley de Colegiación, movilizarse en las calles a los fines de salvar esta bella y necesaria profesión que tanto apasiona.

No hay de otra, no han dejado otro camino, a los usurpadores y sus patrocinadores empresariales y políticos hay que enfrentarlos ya sea como malandrines o caballeros. Si no actuamos ahora con la entereza y la energía que amerita la situación, mañana será muy tarde.

El autor es periodista y magister en derecho y relaciones internacionales. Reside en Santo Domingo. Quezad.alberto218@gmail.com

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