Joven denuncia DNCD, DICAN y DICRIM la pusieron a vender drogas

Por MANUEL ANTONIO VEGA

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Crisania Mercedes SorianoHATO MAYOR.- Autoridades judiciales, policiales y antinarcóticos estarían recibiendo más de medio millón de pesos mensuales por soborno hecho por narcotraficantes, que pagan “peajes”, para no ser molestados en esta ciudad.

La denuncia la hicieron los esposos Crisania Mercedes Soriano y Éngel Santana, quien es técnico dental y quien salió en defensa de su esposa, quien está siendo perseguida por las autoridades por estar supuestamente ligada al narco y haber denunciado la corrupción en la venta de drogas, en esta ciudad.

Éngel SantanaEn un video colgado en varias portales de la región, Crisania Soriano, asegura que agentes de la Dirección Nacional de Control de Drogas, el Departamento Criminal de la Policía (DICRIM) y la Dirección Central Antinarcóticos (DICAN), “me pusieron a vender drogas”. En el video de la autoría de Willy Peguero se hacen denuncias serias sobre las operaciones del narcotráficos en Hato Mayor

“Ellos me ponían a vender drogas y tenía que pagar 8 mil pesos a la DNCD, 8 mil al DICÁN, 4 mil al DICRIM, pero me quité cuando me dijeron que tenía que pagar 8 mil al fiscal Wintel Alí Rodríguez”, sostuvo la perseguida mujer.

Explicó que todo iba muy bien, “pero cuando el  mayor de la DNCD se enamoró de mí y me resistí a salir con él, lo que mi negativa lo molestó y comenzó a atacar a mi gente que tenía vendiendo”.

Aclaró que ella nunca vendía drogas, que solo hacía distribuirla, pero que ellos me pidieron quitara a Jabís de la venta porque era muy bulloso y nos iba a acarrear problemas”.

Jabís, es un importante vendedor y ya está preso con tres meses de coerción a purgar a la cárcel de El Seibo.

La mujer dijo que posee una grabación donde ella le está pagando el semanal de ocho mil pesos a la gente de la DNCD y DICAN  y donde los agentes le suministran información de varias personas que ellos tienen vendiendo drogas.

Le advirtió al fiscal Wintel que ella no está vendiendo drogas, pero le reclamó “que persiga a Tato, que sí está vendiendo drogas en la misma calle de la fiscalía”.

“Yo tengo una grabación, donde ellos me quitaban mi dinero, me pusieron y me quitaron también, porque no aguantaba la zozobra de vida que me tenían”, recalcó la atrevida mujer.

Sostuvo que el encargado de la DNCD, un mayor, que no identificó se reunía con ella y que en una le comunicaron que el fiscal Wintel Rodríguez se había dado cuenta y que había que sacarle 8 mil pesos más que supuestamente eran para el fiscal.

Dijo que sólo ella repartía 20 mil pesos semanales entre las autoridades, pero que la DNCD operaba otros cinco puntos, que daban 20 mil pesos también, lo que significa que al mes las autoridades recibían medio millón de pesos del narcotráfico.

La mujer involucró a los nombrados La Bola, Lebrón, Tato, Pre-Lavado, El Pelú, como vendedores que pagan a las autoridades para vender drogas libremente.

Responsabilizó a la DNCD, DICAN y el DICRIM de lo que le pueda pasar de ahora en adelante, por denunciar la corrupción que protagonizan las autoridades en Hato Mayor.

Dijo que también le pagaba a los agentes policiales de apellido Mota y Omar, jefe del DICRIM, así como a muchos agentes uniformados que pasaban por su punto.

HABLA ENGEL SANTANA

El técnico dental, Éngel Santana, esposo de Crisania, admitió que es un consumidor de marihuana, pero que nunca ha vendido drogas, “para que se me esté persiguiendo”.

“Cuando yo me enteré que a mi mujer me la tenían vendiendo drogas y Cuevas un capitán de la DNCD, el del carro gris, dijo que me iba a poner drogas”.

Sostuvo que con los que pagaba su mujer de “peaje”, que eran 100 mil pesos al mes, lo que significa que con cinco puntos que tienen operando se estaban echando medio millón de pesos al mes, lo que dijo deben ser investigadas.

Advirtió al capitán Cuevas de la DNCD que anda solo por las calles de Hato Mayor y que no abandonará la ciudad por capricho de los corruptos.

Las denuncias de los esposos Crisania Soriano y Éngel Santana ha dejado seriamente cuestionada las acciones del ministerio público y de las autoridades antinarcóticos de Hato Mayor, que deben ser sancionadas, tras una seria y exhaustiva investigación policíaco-judicial.

Realmente, el narcotráfico está operando en Hato Mayor en complicidad con ciertas autoridades que se están llenando los bolsillos, mientras cientos de familias se desgarran, se desintegran porque sus hijos han sido arrastrados al consumo y venta de drogas.

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