Actué, Señor Presidente

Por Alberto Quezada

alberto quezada opinion okDefinitivamente  resulta difícil pasarse unas navidades  y fin de año tranquilo y alegre en la República Dominicana. Pareciera como si los hilos del  destino  y los designios de los hombres se conjugaran para impedir  que  los hijos de este pedazo de isla  disfruten de  este periodo tan especial en santa paz.

Parece que ya aquí no se  respeta nada,  ni siquiera  la santidad de las  navidades  y   de fin de año; para que un día alguien decida amargarle las fiestas  a miles de ciudadanos y ciudadanas  que sueñan con la construcción de un mejor país.

Me resisto a creer,  que  lo que hemos conocido a través de los medios de comunicación sobre la venta de los terrenos  donde están alojadas miles de familias populares en el sector Los Tres Brazos, en el municipio Santo Domingo Este sea una realidad.

No tiene otro calificativo que no sea una canallada que, de manera inconsulta, toda esa barriada con más de  tres décadas residiendo en ese lugar  de buenas a primera pasen de legítimos propietarios  a vulgares invasores  por una maniobra  subrepticia  y abusiva de unos cuantos .

En este acto bochornoso  el Estado y el Gobierno deben y tienen  que intervenir  y pararlo de la  forma que sea,  es una  ignominia  que se pretenda  conjurar un hecho de esa naturaleza  en perjuicio de decenas de miles dominicanos pobres  que  allí residen.

Las actuales  autoridades  no pueden permitir que este tipo cosas  sucedan como quien ve llover, el Estado en ese caso   debe de asumir su  rol protector  de los ciudadanos que habitan allí, tal cual lo establece la Constitución de la República. Si es cierto, lo que se ha dicho que  allí ocurrió,  si están  validadas  por las instancias correspondientes las pruebas documentales  que se han conocido hasta ahora  por la prensa, no hay dudas, de que  este país anda patas arribas y que aquí cualquiera se cree  en el  derecho de hacer lo que le venga en ganas e incluso infortunar la fiesta de Navidad y  Año Nuevo  y nada pasa.

 Si no se actúa ante este absurdo, un día de estos amaneceremos con que algún genio o grupo de mafiosos habrá vendido los terrenos en donde está alojado el Palacio Nacional y el Mar Caribe.

El autor es periodista y magíster en derecho y relaciones internacionales. Reside en Santo Domingo, quezada.alberto218@gmail.com 

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