Macorís del Mar se llena de lágrimas en sepelios comunicadores

Por Genris García

sepelio leo 07SAN PEDRO DE MACORÍS.- Macorís del Mar se llenó de lágrimas la tarde de este miércoles en la despedida de dos comunicadores asesinados por un pistolero en la emisora FM 103, mientras realizaban su programa matutino Milenio Caliente, el pasado martes.

Sepultados por separados, pero unidos en el dolor que conmueve a una provincia definida como pacífica, los cuerpos de Luis Manuel Medina y Leo Martínez fueron despedidos por miles de personas de todos los extractos sociales en el municipio de Consuelo y en esta ciudad.

En La sultana del Este, de caña, azúcar y mar no se quedó en casa la clase política, sin importar el color de su simpatía, ni los deportistas, ni clubes sociales, tampoco religiosos y gente pobres o ricos, todos marcharon a pie bajo un sol ardiente y un cielo despejado, aturdidos por el dolor de despedir a dos de sus hijos meritorios.

Poco antes de la cinco de la tarde fueron sepultados en el cementerio municipal de Consuelo, los restos del locutor Luis Manuel Medina.

Allí los munícipes destacaron los méritos del locutor hijo de aquellas tierras cañeras.

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Muchos se dividieron. Primero estuvieron en Consuelo consolando a la familia de Medina y luego se fueron a toda prisa hasta la funeraria San Pedro de aquí donde alrededor de las 4:00 de la tarde partió el cortejo fúnebre con los restos de Leo Martínez, director de la emisora FM 103, dónde un tiro en el pecho lo dejó sentado en el escritorio de su oficina.

Oficiales del Cuerpo de Bomberos y la Defensa Civil levantaron el féretro en brazos hasta llevarlo al camión de bomberos que fue cubierto con decenas de coronas de flores.

El cortejo se detuvo frente al parque Duarte, ante un viejo edificio dónde por muchos años funcionó la estación de radio. Luego llegó hasta la estación principal del Cuerpo de Bomberos, allí estaba la oficialidad, así como las autoridades civiles y cientos de personas.

Al paso de la caravana, hombres y mujeres jóvenes lanzaban flores a la carroza fúnebre que llegaba al frente al Parque Central, dónde realizó su segunda parada ante un viejo edificio dónde una vez estuvo la estación de radio.

Desde los balcones se podían ver personas sacar pañoletas negras en señal de duelo.

No pocos lloraban mientras tomaban fotografías y videos con sus teléfonos móviles y cámaras portátiles.

Cada cuadra que avanza el cortejo fúnebre eran más las personas que se sumaban a la caminata, cuyo silencio era roto por las consignas de “queremos justicias, queremos justicias”, que levantaban grupos de jóvenes que se adelantaban al camión de bomberos que no dejaba de sonar su sirena como un grito salido del alma.

En la casa familiar de Leo Martínez, ubicada en la calle Locomotora del barrio El Toconal se detuvieron momentáneamente, pero allí algunas mujeres estallaron en llanto y fue necesario que unas cuantas fueran socorridas por los vecinos.

 El sepelio pasó frente al Centro Médico Especializado Macorix, donde fue intervenida de dos heridas de bala y se recupera la secretaria de la estación de radio que intentó alertar a Medina gritando “tiros, tiros” y luego les dispararon a ella.

La siguiente parada de tristeza fue frente al edificio que alberga la emisora dónde terminaron con la vida de los dos comunicadores. Aquí se unieron más personas.

La gente no ocultaba sus lágrimas, ni su rabia por el crimen.

El propietario del Super Market Yet colocó una canción de dolor al paso del sarcófago con los restos de Leo, cuyo verdadero nombre era Leónidas Antonio Evangelista Martínez, quién además de locutor era abogado y profesor de la Universidad Central del Este (UCE).

Esto hizo que allí se presentaran los presidentes del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), del Colegio de Abogados, del Círculo de Locutores y el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa. Todos deploraron el crimen, exigieron justicia y castigo para el pistolero.

La penúltima parada fue frente al local de la Defensa Civil, dónde Leo se desempeñaba como Oficial de Comunicaciones. Aquí los voluntarios de la organización de socorro hicieron una guardia a la que se sumó el alcalde y el gobernador local.

Ya cuando el sol se despedía en el horizonte la multitud copó el Cementerio gritando consignas de “queremos justicias, queremos justicias y fue necesario encender las luces del camión de bomberos y los faroles para iluminar el campo santo.

Frente al nicho que sirve de última morada de Martínez se aglomeran cientos de personas que apretujadas bajaban y subían las coronas de flores.

Luego el féretro fue bajado de prisa por bomberos y voluntarios de la Defensa Civil.

Allí Lourde Esthel Tejeda y Enrique Cabrera Vásquez, del SNTP y el CDP hablaron del ilustre difunto y destacaron su accionar en su paso por la vida.

Las masas se fueron retirando en la penumbra, sin dejar atrás su dolor por dejar allí a un hombre que se ganó el corazón de su pueblo.

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