Concertación: ¿Dónde estás?

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol 

manuel hernandez villeta articuloLa concertación luce un imposible, en este momento del  acontecer dominicano. No hay una fuerza ideológica que lo impida, sino las defensas de segmentos de clase enquistados por siempre en el poder. No hay un movimiento sindical fuerte, pero el empresariado está bien organizado y norma la vida diaria.

Los empresarios dominicanos lucen ahora mismo como el segmento de la sociedad más fuerte y con más poder político. Patrocinan a los candidatos y son los que mueven los hilos de los grupos políticos  que dicen no ser partidistas y que representan a una mal llamada sociedad civil.

El empresariado es el único segmento de la sociedad dominicana que ha hecho el relevo. Los viejos dirigentes empresariales  de la época post-revolución ya terminaron sus acciones y están  jubilados disfrutando de sus millones.

Pero en el área política, todavía los que hablan y dirigen  son los viejos robles. Son árboles llenos de polillas y que ya no dan frutos ni hojas verdes, pero se mantienen a punto de caer, obstaculizando el paso de sangre y savia  nueva.

Con los empresarios dirigiendo la vida pública, patrocinando desde protestas callejeras hasta la búsqueda de un cuatro por ciento para la educación, es difícil una gran concertación nacional. El sector hegemónico  ya lo tiene todo, por lo que no necesita ir a la mesa de conferencias.

Los mediadores ya fueron jubilados, aunque algunos quieren estar todavía en la palestra, sin saber que su hora pasó. Cuando se forjaron las nuevas cortes, se les dio un tiro de gracia a los eternos salvadores de entuertos. Es una sociedad hecha a imagen de los nuevos capitalistas, los yupies, como se les llamó en España en un momento en que salieron a la vida pública en camisilla y pantalones  fuerte azul, participando en manifestaciones previo a dejar el carro de último modelo en el parqueo de la otra esquina,  quitándose los zapatos de fina piel, para ponerse zapatillas  de ejercicio por media hora, para la toma de la foto.

Una cosa está clara, la gran concertación se tiene que dar entre los que la necesitan, los obreros, los comunitarios, los estudiantes, los profesionales, los que nada tienen y todo necesitan. Una concertación para sentar bases  para el desarrollo y que no  sucumbamos de hambre.

Un  estribillo de la izquierda de vieja data decía que la unidad solo se da para la acción. Es de esperar que todas las masas que están en la raya de la subsistencia se puedan mancomunar para buscar soluciones a sus males. Si no lo hacen, la esperanza seguirá refugiada  en el fondo del macuto, sin posibilidades de brillar. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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