Santiago Rodríguez: Pueblo que se abraza para avanzar con unidad

Santiago Rodríguez
Abrazo Sabanetero

Por Néstor Estévez

Santiago Rodríguez es una de las provincias noroestanas de la República Dominicana. Entre sus características destacan la diversidad climática y el carácter acogedor de su gente, como parte de los potenciales que aguardan a ser explotados.

Los santiagorrodriguenses manifestamos alto orgullo por mantener vivo el legado de quien armó el proyecto que logró restaurar la Independencia Dominicana (el general Santiago Rodríguez), pero también lo mostramos por ser productores de la mejor leche del país.

En Santiago Rodríguez se cuenta con diversidad de productos agrícolas, con preponderancia de la yuca amarga destinada a la fabricación de casabe y otros subproductos. Aunque se cultiva y procesa yuca en toda la provincia, Monción (municipio que honra la memoria del restaurador Benito) es conocido como “La capital del casabe”. La laboriosidad y la capacidad de emprendimiento de la comunidad moncionera son notables atributos del antiguo “Guaraguanó”.

El lugar que fuera sede de la memorable Convención de Los Almácigos, del 6 de marzo de 1863, como preámbulo decisivo para el Grito de Capotillo del 16 de agosto de ese mismo año, destaca por la producción de frutos menores y cultivos de altura y clima fresco.

En San Ignacio de Sabaneta, municipio que encabeza la provincia, se puede encontrar desde el frío que caracteriza al parque nacional José del Carmen Ramírez (en el sur), hasta el bosque seco en donde Santiago Rodríguez limita con Valverde y Monte Cristi.

Las riquezas naturales de Santiago Rodríguez tienen en la cumbre la calidad de su gente. La dedicación por los estudios, una vastísima hoja de trabajo cultural y la exaltación de valores que inspiran, son solo algunas características de los habitantes de una provincia a la que se conoce como cuna de músicos. Es muy difícil encontrar una orquesta de las principales de República Dominicana que no tenga por lo menos un músico de Santiago Rodríguez.

Quizás esas características de esta tierra y de su capital humano sean la explicación para que en el 2008 un grupo de personas inquietas viera en una expresión como el abrazo el símbolo para promover la unidad y el avance, una justificación para encontrarse y saber de los suyos, un argumento para pasarla bien y para estimular el bienestar colectivo que produjera verdadera felicidad.

Quizás por eso aquella idea de reunirse encontró la mejor de las acogidas en diversas personas que, organizadas en un comité de trabajo, decidimos celebrarlo en febrero del 2009. El propósito era aprovechar cualquier fecha en torno al día de la Sublevación de Sabaneta, hecho ocurrido el 22 de febrero de 1863, con el que se marcó el inicio de la Gesta Restauradora de la República Dominicana. Eso motivó que el domingo 22 de febrero de 2009, en el parque Mirador Sur de la capital dominicana, celebráramos el primer Abrazo Sabanetero.

Esa chispa provocó que, en el verano del 2011, un grupo de santiagorrodriguenses residentes en Estados Unidos celebrara en el parque de la marina de Dyckman, en Mahattan, el primer Abrazo Sabanetero en Nueva York. Desde entonces, en ambas urbes, cada año se espera con ansias el encuentro que renueva el orgullo de nuestros vínculos con la patria chica.

Juegos, reconocimientos, rifas, agradables recuerdos, diversidad y emotivo ambiente caracterizan un espacio muy apropiado para toda la familia. En cada versión del Abrazo Sabanetero, desde los más pequeños hasta quienes han logrado acumular juventud, disfrutan de juegos, payasos, dulces, helados, comidas y bebidas, siempre con el énfasis que pone la música en todo ambiente vinculado a la provincia Santiago Rodríguez.

De cara a su décima versión en Santo Domingo, puede afirmarse que el Abrazo Sabanetero es referente de sano compartir, renovación de recuerdos y exhibición del orgullo por los potenciales de la provincia Santiago Rodríguez.

En Santo Domingo y en Nueva York hemos demostrado que, si diversas razones nos han hecho partir, otras mucho más poderosas están tan vivas que nos hacen tan presentes como el que más, siempre que se trate de alimentar nuestras raíces, de manifestar la alegría y la esperanza por el bienestar de nuestra gente, por la felicidad en nuestro terruño, por el verdadero desarrollo de Santiago Rodríguez.

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